Crítica: Cartografía de una desaparición – Brossa y Sergio Blanco

Crítica: Cartografía de una desaparición – Brossa y Sergio Blanco
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Nota: 10 sobre 10

Sergio Blanco se sumerge en la búsqueda de Brossa para acabar descubriendo que Brossa y él tienen más en común de lo que se imaginaba.

Velázquez recibe el encargo de pintar a la familia real y se acaba pintando a sí mismo.

Sergio Blanco se apoya en la poesía de Brossa para hablar de él mismo, porque su investigación sobre Brossa lo lleva hacía él.

Este poema es una huella de mis pasos.

Describir Cartografía de una desaparición no es fácil. ¿Una conferencia? ¿Un monólogo? ¿Una performance? ¿Una confesión? ¿Una clase magistral? El autor no se mueve de su silla, lee folio tras folio, casi sin emoción. A ratos hasta parece que tuviéramos que tomar apuntes, como si nos estuviera dictando alguna cosa.

El viaje en busca de Brossa acaba siendo un viaje en busca del propio Sergio Blanco.

Somos herederos de la poesía del pasado y no sirve de materia de estudio.

Cartografía de una desaparición, un texto lleno de confesiones

Un texto lleno de confesiones personales que nos dejan adivinar una persona llena de curiosidad, de ganas de vivir, con muchos baches, con muchas heridas, con muchos problemas, con grandes dotes de observación, gran capacidad de adaptación…

A veces yo también necesitaría nacer por segunda vez.

Cartografía de una desaparición nos habla de los que no están. Los que hemos conocido y no están. Los que desaparecieron sin que pudiéramos conocerlos. De las ausencias que nos marcan la vida. Sergio Blanco nos habla de todos ellos y se percibe un punto de dolor… pero es solo un momento… y el texto continúa.

Mi trabajo es vestir la verdad. Imaginar que soy el que no soy.

Sergio Blanco nos ha emocionado en el TNC

Nos ha hecho reflexionar… y, hablando de él mismo, nos ha hablado de Joan Brossa… o hablando de Joan Brossa, nos ha hablado de él mismo. Que es lo mismo pero no lo es.

Cartografía de una desaparición solamente ha estado dos días en el Teatre Nacional. No es suficiente. Un ¿montaje? ¿teatro? ¿parlamento? como éste, debería poder llegar a mucha más gente. Es un revulsivo y, a la vez, un mar en calma… como el que se proyecta al fondo del escenario. Un mar en calma, en una noche en calma.


 

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