Crítica: La casa de Bernarda Alba – Sala Ars Teatre

Crítica: La casa de Bernarda Alba – Sala Ars Teatre
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Nota: 10 de 10

Hasta el 25 de julio podéis disfrutar de “La casa de Bernarda Alba” en la Sala Ars Teatre. Dirigida por Albert Pueyo, esta obra teatral es una adaptación de 60 min de duración de la famosa obra clásica escrita por Federico García Lorca. 6 son las actrices que dan vida a los personajes: Marta Fons, Àngels López, Anna Marín, Gemma Iglesias, Paula Joseph y Tània Urgellés. Además de contar con Miranda Callejón para la iluminación y el sonido.

La Casa de Bernarda Alba llega a la Sala ARS

Tras enviudar por segunda vez, a sus 60 años Bernarda Alba decide mantener un riguroso luto de 8 años donde ni ella ni sus 3 hijas podrán salir de casa. Un retrato de la España profunda y tradicional del siglo XX, donde las intimidades familiares no podían salir fuera de las paredes de la casa y cualquier tipo de libertad para la mujer, era brutalmente restringida.

Todo empieza a volverse más tumultuoso cuando una de las hermanas hereda más dinero que las otras dos y empieza a ser pretendida por un hombre, Pepe el Romano. Y es que, como pasa desde tiempos inmemorables, por mucho que las emociones y la pasiones se quieran reprimir, ellas luchan por salir fuera del cuerpo de quien las posee, fuera de las paredes de una casa que se ha vuelto prisión y fuera de todo convencionalismo.

Escenografía carcelaria, oscura, lúgubre

La casa de Bernarda Alba en Sala ARS se presenta en el salón de una casa, con unos muebles pintados de negro y un fondo que imita una cárcel. La única representación que hay de una ventana, está también vallada con una especie de barrotes. Me parece una escenografía muy acertada que concuerda perfectamente con el luto que mantienen los personajes y esa sensación de encierro, de no poder salir, de vivir reprimidas y atrapadas.

La ventana da mucho juego, ya que cada vez que las actrices quieren manifestar un deseo o un anhelo, se acercan a la ventana para decirlo a través de ella. Contemplan así, de alguna forma, la libertad que les están negando, el mundo de fuera. Las ventanas eran también muy importantes en los pueblos, siendo así, el hueco por el cual las vecinas miran el mundo, miran a los demás y los juzgan, los apuntan con el dedo.

Para dar paso a cada acto, la obra contaba con música de una guitarra española, que me pareció preciosa. Sonaba de una forma muy bella y compaginaba a la perfección con el ambiente y el contexto de la España profunda que se nos quería transmitir. Además, también iban sonando pequeños ruidos de fuera con los que las actrices jugaban, mirando por la ventana, generando emociones…

Un drama que es capaz de hacernos reír

Es de destacar que esta obra es de género dramático, y sin embargo, lo curioso es que no dejaban de escucharse risas entre las butacas. Bernarda Alba es una mujer tremendamente estricta, que bajo el lema “Aquí no se piensa, se obedece” impide a sus hijas cualquier tipo de acto considerado antaño impuro para una mujer. (la religión tiene mucho que ver en esta obra). Lo realmente extraordinario, es que las barbaridades que salían por la boca de todas las actrices y sobretodo de Bernarda, a día de hoy nos causen risa por el sinsentido que nos parecen.

Por suerte, las mujeres hemos alcanzado una libertad mucho mayor a la que se tenía en aquellos años, y tanto hombres como mujeres se reían en la sala cuando escuchaban cosas como: “Las mujeres hilo y aguja y los hombres con el látigo y la mula”. Esto es algo que me pareció maravilloso, puesto que es síntoma de una mejora social, de mayores libertades.

Y aún así, entre risas también había tiempo para emocionarse, para comprender que lo que ahora nos puede parecer muy loco, era así no hace tanto. Que nuestras bisabuelas y abuelas, han vivido etapas muy distintas a la nuestra y que por ello debemos seguir luchando por la libertad que tanto tiempo fue negada y que aún se nos sigue negando en muchos aspectos, a las mujeres.

Un final brillante, que culmina con una obra de 10

En La casa de Bernarda Alba de la Sala ARS se nos habla de los prejuicios que incluso entre las mismas mujeres existían, de las emociones, de ese “queda bien” tan importante de cara a la galería. Porque da igual lo que ocurra, la cosa tan grave que suceda, siempre se debe mantener en secreto. No está permitido llorar ni mucho menos se permite sentir algún tipo de emoción que te remueva.

Con todas estas temáticas y alguna más, tenía grandes expectativas, y la verdad es que nada ha fallado. Me pareció una obra de 10, tanto por la actuación de las actrices, que terminaron incluso llorando y con la emoción en los ojos, como por los diálogos y los acontecimientos, que van creciendo en intensidad conforme pasan los actos.

Un final de 10, para una obra de 10. Un final que resume toda la crítica social que “La casa de Bernarda Alba” emana y con el que me emocioné muchísimo. No solo por la fuerte potencia crítica sino por todo lo que había disfrutado durante la obra. No le veo, absolutamente ningún fallo. Es un clásico que siempre me va a parecer necesario, precisamente porque nunca es tarde para recordar de dónde venimos y tener claro así, a dónde queremos ir. 

Quiero destacar también, que Federico García Lorca me parece simplemente mágico, la forma que tiene de entender las emociones humanas y sobretodo de entender las emociones de las mujeres, de ser capaz de hacerte reír, emocionar y elaborar una crítica social tan grande. Me parece, sin duda, un autor a conocer y que no solo hay que leer, sino también ir a ver en teatro sus obras, siempre que sea posible.

No puedo más que recomendaros este clásico y hacer que os enamoréis tanto como yo de las actrices, de Federico y del trabajo del director Albert Pueyo.


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