Crítica: Balada per un home mort – Almeria Teatre

4.5 out of 5 stars (4,5 / 5)

En 1895, Oscar Wilde es condenado por homosexualidad en el centro penitenciario de Reading en Inglaterra. Tras ser liberado en 1897, se exilia en Francia y escribe el poema Balada de la cárcel de Reading. En este caso, el Almeria Teatre presenta bajo la dirección y el guion de Estanis Aboal: Balada per un home mort. Una adaptación musicalizada del poema lírico de Wilde, donde se reflexiona la culpa, el arrepentimiento, la condena y la muerte.

Balada per un home mort, una adaptación impecable del poema de Oscar Wilde

La escena nos sitúa en los años que vive Wilde su condena. Privado de sus privilegios burgueses, rechazado por su familia y, posteriormente, abandonado por su amor Robert, Wilde entabla amistad con su compañero de celda, John, un hombre convicto por haber asesinado a su mujer.

Balada per un home mort consigue conectarnos con la pena y el sufrimiento tanto de Wilde, que es un cínico y se rebela constantemente contra la autoridad, como de John, quien vive acompañado de Salomé, el espectro de su difunta esposa.

La muerte como escapatoria

A lo largo del musical, podemos notar referencia a la cuerda que cuelga en el patio de la cárcel, donde son condenados a pena de muerte los reclusos. También a constantes conversaciones sobre el suicidio. Allí, aparece Salomé, quien guía a los diferentes personajes en su encierro y juega tanto la representación del arrepentimiento y la culpabilidad, como de la muerte.

Aunque se mantiene este tono sombrío que presenta el suicidio como un escape al sufrimiento y el encierro, la obra tiene un acento potente que reivindica el amor y la lucha por la vida en libertad.

Un tema relevante hoy en día

Wilde es un hombre cautivador que en las penurias de la cárcel logra mostrarnos la hipocresía de los guardias y los reclusos, ambos tentados constantemente por relacionarse sexualmente con otros hombres. Pero que lo ultrajan a él por ser homosexual en la espera pública.

Con esta temática LGTBI el musical reivindica la libertad de las ideas y nos recuerda que el arte sirve como un vehículo para liberarnos, para hacer memoria y transformar la sociedad. Nos recuerda también que incluso en los momentos más oscuros podemos encontrar amor en aquellos que nos rodean. Como es el caso de la amistad que forjan Wilde y Robert.

La música en vivo es un gran acompañamiento

Vale recalcar que los actores están acompañados de un grupo de músicos talentosos donde se puede identificar el violín y el piano. De igual manera, las voces de los protagonistas dotan el espectáculo de atención, pues cada diálogo se trasforma en una melodía que captura al espectador.

Pequeños errores en la interpretación

A pesar de todos sus puntos a favor, a lo largo de la interpretación se presentaron pequeños deslices. En una ocasión, uno de los actores olvidó retirarse las gafas y el gorro de policía de su caracterización en la escena anterior y entró al escenario con el atuendo de sus dos personajes entre mezclado. Mientras el resto cantaba, tuvo que hacer malabares para ponerlo a un lado sin llamar mucho la atención. Así, esto se dio un par de veces más con pequeños objetos y prendas.

No obstante, Balada per un home mort es una joya de la inclusión y las reflexiones en torno a la sexualidad, la condena y el arte, con interpretaciones de gran nivel y una adaptación musical interesante.


  • Lo que más me gustó: la temática del musical.
  • Lo que menos me gustó: el despiste de algunos actores con el uso del vestuario.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *