Crítica: Celebraré mi muerte – Teatro del Barrio

Valoración: 8 sobre 10

Celebraré mi muerte llega a la Sala Beckett. Pero no es una obra de teatro. No es un documental. Es algo así como un híbrido entre documental-teatro-biografía que nos cuenta la historia de Marcos Hourmann, el único médico que ha sido acusado por haber aplicado la eutanasia a una mujer que estaba sufriendo en la cama de un hospital.

Estamos ante una obra real, sincera y en la que se habla directamente al público para que entendamos las motivaciones de este médico argentino que en el 2005 vio cómo su vida cambiaba para siempre. El propio Marcos es la persona que protagoniza la historia (su historia) y lo hace bajo la dirección de Alberto San Juan y Víctor Morilla.

Celebraré mi muerte, pieza documental que habla sobre el derecho a morir

Sí. Creo que lo más acertado es clasificar Celebraré mi muerte como un documental. Aunque un documental en vivo y en directo, eso sí. Y es que la propuesta se presenta con un escenario vacío en el que solamente hay una silla negra y, en el fondo, una gran pantalla. Es ahí donde se proyectan algunos vídeos, fotos y donde se complementa la historia que el propio Marcos nos cuenta.

Así que estamos ante un documental en vivo que nos habla sobre la historia de un médico que fue condenado por practicar la eutanasia. Aceptó declararse como «Culpable» para evitar ir a juicio y, sobre todo, para no ir diez años a la cárcel. Pero aunque se declarara culpable, él no se siente culpable. Y, ahora, quiere aprovechar el escenario de un teatro para defenderse y explicar lo que realmente sucedió. Ahora tiene la oportunidad de hacer algo que la justicia no le permitió: justificar sus acciones.

Y el público se convierte en el jurado. Un jurado que Marcos nunca tuvo y que, ahora, después de 1 hora explicándose, podrá determinar cuál es su veredicto.

Vivir dignamente, morir dignamente

Me gustó muchísimo el trasfondo de Celebraré mi muerte. El mensaje que los de Teatro del Barrio quieren lanzar al mundo. Estoy totalmente de acuerdo con lo defienden. Si tanto nos gusta vivir, ¿por qué morir tiene que ser tal tragedia? Podemos morir mirando a los ojos a la persona a la que amamos e irnos de este mundo felices, tranquilos y en paz. Pero la justicia no nos deja y la moralidad impide que podamos elegir el final de nuestras vidas.

También me pareció MUY ACERTADO que el propio Marcos sea el protagonista de esta pieza. Nada de actores. Nada de ficción. La sinceridad sobre el escenario. Él no es actor y no actúa. Nos cuenta su historia y nos emociona. Además, el guión realmente es muy emotivo, tiene construcciones cargadas de poesía y con frases que llegan muy adentro.

Exceso de sentimentalismo

Para mi gusto (y eso siempre es personal) en Celebraré mi muerte hay un exceso de sentimentalismo. Sobre todo cuando se nos habla sobre su familia, sobre su padre y sobre su madre. Creo que la obra en sí ya tiene mucha emoción y nos hace estar con el corazón en un puño, a veces no hacen falta ni melodías suaves ni anécdotas dramáticas para captar lo que se nos está comunicando. Y en esta propuesta, a veces, se peca de este exceso que, para mí, es demasiado. 

Pese a ello, creo que Celebraré mi muerte es una propuesta diferente que, en nuestra ciudad, pocas veces hemos visto. Teatro documental que nos habla de un tema social y muy actual y que, ante todo, defiende el derecho a vivir. Porque la muerte forma parte de la vida, ¿verdad?

Hay muchas cosas que matan. Las listas de esperas matan. Los recortes en Sanidad matan. Pero matar a una persona para que deje de sufrir, es inmoral. He ahí la cuestión.


Elia Tabuenca

Filóloga hispánica y periodista digital. Apasionada del mundo del teatro y fundadora de espectáculosBCN y la productora teatral Laberinto Producciones

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