Crítica: Eva Yerbabuena, Cuentos de Azúcar – GREC 2018

Crítica: Eva Yerbabuena, Cuentos de Azúcar – GREC 2018
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De la mezcla de dos tradiciones casi antagónicas como el flamenco y la música tradicional japonesa, nos llega Cuentos de Azúcar, un espectáculo en que se mezclan estas dos corrientes artísticas, tan diferentes a primera vista.

Por un lado, tenemos a la renombrada baialora y coreógrafa flamenca Eva Yerbabuena, medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2017, y por otro, a la joven y talentosa cantante japonesa Anna Sato, referente de la música tradicional de la isla japonesa de Amami, situada al sur de Japón, que cuenta con una cultura e idioma propio.

Cuentos de azúcar, una original propuesta del Grec 2018

De la unión de ambos mundos, surge una original propuesta que pone a prueba nuestros sentidos visuales y musicales. La voz de Anna Sato, aguda, ligera y suave, contrasta con los movimientos flamencos de Eva, y con el sonido de la guitarra, así como con las voces de los cantaores que la acompañan. La sutileza de la canción japonesa, queda contrastada con la pasión y el desgarro del flamenco a lo largo del espectáculo.

El tempo no se ve alterado por estos cambios de ritmo, al contrario, quedan muy bien encajados. Destacamos unas coreografías, donde los taconeos y los movimientos de la protagonista, se ven acompañados de las voces y de la guitarra, combinados con canciones populares flamencas.

Fusión de flamenco y cultura japonesa en Cuentos de Azúcar 

La escenografía, es especialmente original, formada por un círculo de espirales metálicas, que cambiaran el sitio a lo largo de la obra. Del vestuario, destacaremos los kimonos japoneses utilizados por Anna Sato, simplemente espectaculares. En cuanto a la música, a cargo de Paco Jarana, destacamos su dominio de la guitarra y su sensiblidad.

Las voces desgarradas de los cantaores, Alfredo Tejada, Miguel Ortega, Antonio Coronel, Kaoru Watanabe, y Rafael Heredia, se adaptaron al baile de Fernando Jiménez y de Eva Yerbabuena como un guante. La artista de origen granadino, aunque nacida en Frankfurt, aportó toda su garra y todo su arte sobre el escenario, valiéndose de bellos elementos tales como un gran mantón de Manila rojo, y varias túnicas y kimonos.

Cuentos de Azúcar, un lujo para los sentidos, que este festival Grec 2018, dejó un buen sabor de boca y culminó con una gran ovación que levantó al público de sus asientos.

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