Crítica: Everything is ok

Nota 8 sobre 10

¿Qué ocurre cuando nos sentimos cansados de todo?¿acaso la sociedad actual, agota nuestro potencial como seres humanos y hace que nos exijamos a nosotros mismos demasiado? Estas son las reflexiones, a las que nos enfrenta el bailarín y coreógrafo italiano Marco D’Agostin, en Everything is ok, que pudimos disfrutar en la Sala Hiroshima de Barcelona.

El bailarín comenzó su actuación, con un espídico monólogo en diversos idiomas, entre ellos el inglés, el francés, el alemán o el italiano, a un ritmo vertiginoso, que hacía que su discurso fuera prácticamente ininteligible. Siguieron una serie de movimientos repetitivos y casi hipnóticos, que el artista realizó a lo largo y ancho del escenario.

Marco D’Agostin presenta un hipnótico espectáculo de danza contemporánea en la Sala Hiroshima

Movimientos cotidianos, entre los cuales identificamos algunos, como el tomar una taza de café, trabajar, cantar, nadar, salir de paseo o incluso bañarse en la playa. Los movimientos eran rígidos, parecidos a los de una máquina, y realizados con esfuerzo y con una expresión maquinal en la mirada.

La reiteración de estos movimientos quiere ser un paralelismo sobre cansancio de la sociedad actual, de un individuo que se autoexige a sí mismo demasiado, y debido a esto, acaba solo y enfermo, tal y como el filósofo coreano Byung-Chul Han, expone en su obra La sociedad del cansancio. Esto se refleja claramente, en sus movimientos fríos y en la escasa espontaneidad que nos demuestran sus gestos.

La escenografía es nula, solamente un juego de luces y sombras acompañan al bailarín sobre el escenario, cuando baila y cuando descansa, al final.

Everything is ok es la ejecución de un “solo”, por parte del artista, con su cuerpo, únicamente sus movimientos, son los protagonistas sobre el escenario, y nos transportan a la figura del mimo, con una gestualidad maquinal, rígida y nerviosa.

Lo que nos quiere comunicar Marco d’Agostin en Everything is ok es que el ser humano se está convirtiendo en un enemigo de sí mismo, debido a la exigencia que se autoimpone, a causa de esta sociedad competitiva, que nos separa de los demás y de nosotros mismos, convirtiéndonos en simples máquinas enfermas y aisladas. Algo sobre lo que reflexionar, si es que acaso disponemos de tiempo para hacerlo, de momento…“Todo está bien” 😉

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