Crítica: La autora de las Meninas

Nota: 8 sobre 10

Carmen Machi vuelve a Barcelona después de haber triunfado de forma fulgurante la temporada pasada con “Juicio a una zorra”. Ahora regresa a nuestra ciudad con “La autora de las Meninas”, una comedia que nos sitúa en un futuro más que probable en el que hasta nuestra cultura está en venta para poder pagar la deuda externa.

Ernesto Caballero es el autor y director de esta original propuesta en la que una monja nos cuenta la transformación que experimenta durante un encargo del museo del Prado.

La monja (interpretada por Machi) colabora de forma asidua con el reputado museo para restaurar algunos de los cuadros que aquí se exhiben. Pero esta vez, el encargo es un tanto más importante: la dirección del museo le pide que reproduzca Las Meninas de Velázquez a tamaño real.

La directora del museo (interpretada por Mireia Aixalà) termina convenciendo a la monja copista y, es así, como comienza la metamorfosis de la monja que, poco a poco, va sintiendo emociones parecidas al orgullo, a la satisfacción… Y su ego, poco a poco, va apareciendo en esta mujer que ha hecho votos de castidad, silencio y sumisión a Dios.

Y la transformación es para verla. De verdad. Carmen Machi lo borda. Y no solo por el guión en sí, que también es la mar de original, sino también por su manera de moverse, su comicidad, su forma de interpretar ese cambio interno en el que una monja apartada en un segundo plano empieza a sentir deseos de que los focos la enfoquen a ella, de se una artista vanguardista reconocida y reputada.

Junto a Machi nos encontramos con dos personajes que acompañan a la monja: la ya mencionada directora del museo interpretada por Mireia Aixalà y el vigilante nocturno del museo, encarnado por Francisco Reyes. Mireia hace un buen papel, correcto y natural; no es el caso (a mi parecer) de Francisco que, ya desde el principio, desentona. Físicamente es mucho más grande y voluminoso que Machi y, por tanto, queda muy descuadrado en escena; pero, además, su interpretación es un tanto exagerada, forzada, se oye demasiado el “texto”.

De todas formas, en “La autora de las Meninas” es Carmen Machi el personaje principal, el que brilla sobre el escenario y el que conduce toda la trama. Y ella lo hace muy pero que muy bien. Consigue hacernos reír, empatizar con la situación de la monja y terminar cogiéndole cariño a esa pequeña descarriada.

Lo que sí que es cierto es que hay momentos en los que la “transformación” de la monja se ven un poco forzados, que el movimiento corporal y la energía del momento no termina de llenar el escenario y queda una escena rara, forzada y que chirría un poco. Pero, supongo, que con el tiempo estos momentos se irán puliendo y se irán naturalizando.

“La autora de las Meninas” es, pues, una obra divertida que nos sitúa en un futuro que bien podría ser cierto y en la que Carmen Machi vuelve a demostrar su gran talento. Eso sí: la originalidad de la obra de Ernesto Caballero así como su magistral dirección creo que es también digno de mención porque, sinceramente, lo que más gusta de esta obra es el argumento, la construcción del personaje y la forma de presentar la trama. Y eso es el trabajo del autor y el director.

 

Elia Tabuenca

Filóloga hispánica y periodista digital. Apasionada del mundo del teatro y directora de la cía LetrasConVoz

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