Crítica: “La Coach”, capítulo 4 – Sala Ón

Crítica: “La Coach”, capítulo 4 – Sala Ón
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Ayer pude ver “La Coach”, capítulo 4 en la Sala ÓN,  la innovadora serie teatral de la que se puede disfrutar en Barcelona. En mayo pudimos ver el capítulo dos y en junio nos sorprenden con la tercera entrega. Se trata de un proyecto muy innovador e interesante que viene de la mano de Laberinto Producciones y LetrasConVoz. La serie en vivo está dirigida por Elia Tabuenca y Eva Solé, escrita por Elia Tabuenca y protagonizada por Rut Blasco, Lara Vacas y Laura Millaruelo.

Un desenlace para la primera temporada de “La Coach” lleno de sorpresas

El último capítulo de la temporada de “La Coach” estuvo lleno de sorpresas. En primer lugar, un nuevo personaje aparece dándole mayor dosis de humor a la historia, y en segundo lugar, los giros argumentales de la historia toman gran peso, no dejando a nadie indiferente.

Si algo me gusta que ocurra en una serie u obra con continuidad como es esta, es que en la trama ocurran cosas que no ves venir pero que acaban quedando perfectamente hiladas. Algo así ocurre en “La Coach”, se nota que hay trabajo detrás para que los pequeños giros tengan sentido y lo que no veías venir te parezca ahora completamente razonable.

Me gustó mucho sentir que los personajes habían evolucionado durante las diferentes sesiones de la obra, que habían ido cambiando poco a poco y obteniendo más profundidad en sus diferentes personalidades, siempre manteniendo el humor característico de la serie teatral. De alguna forma, tratándose de unas funciones con continuidad, acabas cogiendo cariño a los personajes y notas el cambio capítulo a capítulo.

Un escenario sencillo donde los recursos están muy bien utilizados

Si por algo destaca esta obra es por la sencillez de su escenario y el buen uso que, a través de las luces, el soporte audiovisual y la música, se le da. Consiguen con muy poco, escenas bastante graciosas y algunas otras con cierta intensidad. Los cambios de vestuario también le dan el toque original a los diferentes sucesos de la función, ayudando a crear dinamismo en cada escena.

Las actrices juegan mucho a coordinar movimientos corporales con la música, consiguiendo que la obra se haga muy entretenida y amena. Una muestra más de que, si se pone empeño y ganas, se pueden lograr grandes resultados con poco espacio. Además, un recurso que me pareció muy original y bueno, fue integrar entre el público algunos personajes, que después aparecen formando parte de la escena. No desvelaré aquí mucho más, pero es un momento muy divertido.

Creo que, en general, en “La Coach” se consigue hacer que el escenario donde están las chicas actuando sea un sitio acogedor y familiar, al ser una sala pequeñita, estás muy al tanto de todo lo que ocurre y es difícil despistarse o perder el hilo del argumento ya que las actrices elaboran una función muy dinámica y están siempre cerca del público.

Una temporada a priori de humor, pero con muchas moralejas

Esta temporada de “La Coach” y en especial el último capítulo, me ha conquistado por dos principales cosas: la primera, es que me he reído mucho y se me han hecho siempre funciones muy amenas, en el último capítulo igual. Y la segunda, es que detrás del humor de esta serie teatral se esconden grandes moralejas. Por poner un ejemplo, una de las grandes moralejas es aprender a soltarse, a vivir con más libertad cumpliendo aquellos deseos que desde pequeño todos hemos tenido, al menos, intentar luchar por conseguirlos.

Creo que una obra de teatro tiene que conseguir entretener al mismo tiempo que hacerte reflexionar, y aunque tal vez en el momento no eres tan consciente de lo que las actrices están queriendo decirte, poco a poco, conforme pasa la función y los capítulos, entiendes el trasfondo y te quedas pensativo. Es una obra que trae con ella muchas ganas de divertirse y de ir a por todas, de luchar y trabajar por aquello que siempre has querido.

Cada personaje tiene sus particularidades, es fácil sentirse identificada con alguno o con todos en algún momento incluso ver reflejados a nuestros conocidos. Lo bueno de esas particularidades es que se mantienen constantes hasta el último capítulo, pero las hacen crecer, no limitan a las actrices. Conforme la obra pasa, los personajes crecen. 

Reconocemos, además, situaciones en las que seguro que nosotros nos hemos visto inmersos muchas veces. Es fácil reírse porque es fácil empatizar con las actrices, que aunque les ocurran cosas muy graciosas, no dejan de tener los pies en la tierra y ser muy reales. Cada una con sus trabajos, sus vidas individuales y tramas conjuntas, como en la vida de cada uno de nosotros, los espectadores.

¡Con ganas de más!

Como he dicho al principio, este último episodio tiene muchas sorpresas y sin duda me ha dejado con muchas ganas de ver qué pasará con las chicas en la siguiente temporada. Os animo a que os enganchéis a esta serie teatral, ya que aunque sigan un mismo hilo argumental, es fácil entender lo que pasa y quedar atrapado en la historia así como disfrutar por individual de cada capítulo en vivo.

Quiero destacar también a las actrices, que me parecen que han hecho un gran trabajo integrando tanto el personaje en su forma de actuar, es fácil reconocer las personalidades de cada una y en ningún momento de los capítulos se me hacían diferentes o cambiadas.

En cada función se emite un recordatorio sobre los capítulos anteriores así que, no hay excusa para no probar en la nueva temporada. Una propuesta muy fresca, que seguirá en Barcelona con nosotros y que espero traiga muchas más sorpresas y risas porque yo, desde luego, no quiero perdérmela.

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