Crítica: Looking for Europe en el Teatre Coliseum

Crítica: Looking for Europe en el Teatre Coliseum
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El pasado 25 de marzo asistimos al Teatre Coliseum de Barcelona para ver la obra de teatro Looking for Europe del filósofo Bernard Henry-Levy, alumno de Jacques Derrida y fundador en los años 70 de “nouveaux philosophes”.

La entrada está llena de cámaras entrevistando a figuras políticas. Me hacen entrega de publicidad sobre otros bolos de la obra, todo ello patrocinado por una asociación con marcadas y conocidas ideas políticas. Al traspasar las puertas me registran el bolso y me dirijo hacia mi butaca con la sensación de haber hecho la entrada a un teatro más atípica de toda mi vida.

Looking for Europe, un encuentro político en el patio de butacas

Estupefacta observo a diferentes figuras políticas en sus respectivas butacas. Caras conocidas de dos partidos políticos o asociaciones afines a los mismos. Me sorprende, nunca me he encontrado tanta representación política en una misma sala.

Empieza la obra, la pieza trata sobre un intelectual que se encuentra en una habitación de hotel donde intenta escribir un discurso sobre Europa. La tarea le resulta imposible ya que solo se le ocurren imágenes desoladoras del viejo continente. Todo esto se verá supuestamente solucionado con la aparición de grandes pensadores que le vendrán a recordar que no todo está perdido.

Ausencia total de lenguaje teatral

A primera vista la idea resulta original ya que el autor adapta la obra a la situación actual de cada ciudad que visita. Además, invita a un actor nativo a actuar con él, en este caso Albert Boadella. Pero lo cierto es que desde el primer minuto nos parece ver a un conferenciante, no a un actor, tanto por movimiento como por locución del texto.

Las intervenciones de Albert Boadella cortan pesadamente el ritmo del discurso de Lévy. Su personaje es el dueño catalán (e independentista) de un hotel en Sarajevo que recita de carrerilla una insufrible retahíla de tópicos. La creación del personaje resulta tan paródica y poco astuta que realmente insulta a la inteligencia del público.

Propaganda política disfrazada de obra de teatro

Adherido al texto central de Lévy, que ya tiene una gran carga ideológica, nos encontramos con unas intervenciones de una clara connotación política en lo referente a la situación catalana. El trabajo de adaptación de la pieza a la situación de nuestra zona ha sido realizada de una manera tan poco objetiva que incluso encontramos incoherencias con el texto central.

En un momento de la pieza se habla de tres personajes fatídicos para la política española, se dan nombre y apellido. El filósofo hace alusión a sus terribles políticas y se pregunta qué va a hacer España ante tal situación, no podemos caer en manos de personas que no saben lo que hacen. Quizá no existe nadie que lo sepa, o sí… Y es ahí. En ese momento casi fugaz se da el nombre y apellido de alguien.

Me he quedado congelada, creo que acabo de presenciar como desde escenario me están recomendando a quien votar. En mitad de un supuesto debate interno de un personaje teatral con bellas referencias clásicas, mención a grandes autores, artistas, filósofos… me están invitando a pensar qué sería lo correcto a la hora de escoger a mi representante político. Me horrorizo.

Queridas y queridos lectores, creo que puedo decir abiertamente que esta semana asistí a un mitin político disfrazado de obra de teatro, y por eso soy incapaz si quiera de puntuarlo. Solo quiero hacer la siguiente reflexión: La cultura puede hablar de muchas cosas, puede mostrarnos historias ficticias o no, puede hablarnos de política, de sociedad, de nuestra vida cotidiana. Pero la cultura nunca puede, ni debe, convertirse en un panfleto.

Un comentario:

  1. Totalmente de acuerdo. Era un panfleto, y además confuso, donde se alababa a Manuel Valls sin tapujos. Pero estando Lévy y Boadella en escena, me temo que no es demasiado sorprendente… Eso sí, no creo que a C’s les haya hecho mucha gracia que quien alaba a Valls alabe también la renta básica y la memoria histórica, como hizo Lévy. Lo dicho: un panfleto muy confuso, que no debe de haber convencido a nadie… más que al propio Lévy.

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