Crítica: Mary Shelley – Sala Fenix

Nota: 9 sobre 10

En 2017 tuvimos el placer de disfrutar de una obra de teatro de pequeño formato que era una perla entre las perlas, Mary Shelley, historia de una creación, en la Sala Fénix. Este año, para celebrar el quinto aniversario de la sala, ha vuelto a los escenarios para deleite de los amantes del buen teatro.

Mary Shelley en la Sala Fénix es una excelente reposición para celebrar un aniversario

Una obra que nos explica la vida de Mary Shelley, desde su infancia hasta su muerte, incidiendo en los aspectos que influyeron más en la creación de su Criatura, el Monstruo de Frankenstein.

Una infancia marcada por la ausencia de una madre que, incluso muerta, era una influencia potente; por un padre preocupado por darle una gran educación y cultura; por un marido que parecía una copia en joven de su padre; por una hermana que parecía gozar de la vida tal como viene; y por los amigos… entre ellos, Byron… en cuya mansión de vacaciones nació el monstruo más conocido del mundo.

Cuatro intérpretes protagonizan Mary Shelley 

Solo cuatro intépretes Felipe Cabezas, Aleyda Puerto, Alba Valldaura y Elena Visus, nos traen a todos los personajes de este montaje. Con algún pequeño cambio de vestuario, con algún detalle… y desaparece Mary Shelley y aparece Víctor Frankentein. Porque en este montaje, ya desde el principio, nos avisan: todo es una convención. Nos invitan a entrar en el teatro, en su magia, en un lugar donde las cosas son porque parece que son y porque creemos que son.

El texto es un gran trabajo que mezcla retazos de biografia, poesia, pasajes del libro de Mary Shelley, y diálogos delirantes entre Aleyda Puerto y Alba Valldaura que merecen un aplauso por su inteligencia y, sobre todo, por cómo los interpretan. “Igor no sale en el libro – ¿Ah, noooo?”

Un montaje muy cuidado en la Sala Fénix

Un decorado breve y música en directo. Y una criatura que no se parece a ninguna de las que tenemos en mente y que, tal vez, es la más parecida a lo que Mary Shelley tenía en mente cuando la describió. Una Criatura torturada “¿Qué parte de mi sabe leer, hablar, escribir? ¿Sé amar, tal vez?”, llena de miedo, de dudas, muy lejana del monstruo terrorífico que nos han vendido durante décadas.

El montaje incluye un resumen de las diferentes formas que la Criatura ha tomado en el cine, en los cómics, en los libros, en los dibujos animados… un homenaje a una Criatura que ha perdido su esencia, la esencia que le dio Mary Shelley, y ha quedado desfigurada en nuestro imaginario.

En este montaje, recuperamos a la Criatura, tal como la concibió su autora. Y es de agradecer.

Mary Shelley, historia de una creación en la Sala Fénix es un montaje excelente que hay que ir a ver. Es un montaje que se disfruta cada vez, en el que se descubren nuevos detalles. Un montaje que, pese a la época oscura en que está situado, pese a la tristeza de algunos momentos, nos transmite alegría.

Tal vez es la alegría que sentimos porque estamos viendo muy buen teatro. Tal vez porque la compañía transmite la alegría de saber que están llevando a cabo un gran trabajo.

Buen teatro que nos alegra el alma.


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