Crítica: Migrante – Historias reales sobre personas reales

Crítica: Migrante – Historias reales sobre personas reales
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Nota: 8 sobre 10

Los acontecimientos que vivimos en el presente, como la detención del barco de Proactiva Open Arms, en Italia, nos revelan que las historias contadas en Migrante, que pudimos ver en la sala La Vilella del Poble Sec de Barcelona, están sumamente vigentes.

En este espectáculo, fuimos testigos de varios relatos sobre migrantes, personas que por diferentes razones, tienen que abandonar su lugar de origen, para dirigirse a otro lugar, en donde serán extranjeros. La obra, está basada en testimonios reales, en gente que lo ha perdido todo en el camino, incluyendo su propia vida.

Migrante, una obra de teatro inspirada en hechos reales

Estos relatos, hacen referencia a diversas nacionalidades, procedencias y destinos, entre los que se encuentran, una pareja de hermanos que huyen de la guerra de Siria, o un mexicano que se dirige a los Estados Unidos para encontrar trabajo. Los testimonios son duros, propios de una tragedia, que se repite a gran escala en el mundo actual, los mismos que estamos demasiado acostumbrados a ver en los informativos.

El actor, que irá dando vida a los diferentes personajes que irán apareciendo a lo largo de la obra, es Juan Pablo Mazorra, responsable a su vez, de la dramaturgia, junto con Rosa Molina y Sergio Álvarez. Nos llamó la atención, la rapidez con la que el mismo Juan Pablo Mazorra, se adapta a los cambios que se producen entre personaje y personaje, que se van intercalando a lo largo de la obra, de manera intencionadamente brusca.

Las diferentes historias entrelazadas, se van combinado con escenas del famoso relato heroico de Odiseo, narradas por el poeta griego Homero. El significado de la inclusión esta narración homérica, nos es desvelado de manera sorprendente, al final de la obra.

Un escenario desnudo para una historia duramente real

El escenario desnudo, y la práctica ausencia de música, vuelcan el protagonismo en los diferentes personajes que van apareciendo, y es solo la iluminación, la que irá marcando la escenografía.

Somos testigos, una vez más, de las penas y anhelos de esos seres que un día decidieron salir de su tierra y buscar un nuevo camino, testigos de los que no lo logran, de los que fracasan, de los que mueren en el intento.

Migrante abre a la esperanza a las personas que logran su objetivo, a aquellas que acceden a una nueva vida, lejos del caos, la pobreza, y la desesperación de lo que fueron sus vidas en el lugar donde nacieron. Es un mensaje esperanzador, en medio de la realidad que se impone, lamentablemente compuesta, por los que se quedaron para siempre en el camino.


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