Crítica: Paraules encadenades – Grec 2017

Nota: 8 sobre 10

Paraules encadenades ha vuelto a Barcelona dentro del Grec 2017. Este clásico de Jordi Galcerán ha regresado a los escenarios de la ciudad condal bajo la batuta de Sergi Belbel y con la interpretación de David Bagés y Mima Riera. Juntos, forman un equipo artístico de gran nivel que consiguen poner los pelos de punta desde el principio y hasta el final.

La Villarroel acoge “Paraules encadenades”, una de las primeras obras escritas por Jordi Galcerán y que nos presenta a un psicópata, a un asesino en serie, que ha capturado a su nueva víctima. Él se autodefine como un hombre normal y corriente, un funcionario que, aburrido de la vida simple que llevaba, asesinó por vez primera para ver si así sentía algún tipo de emoción en su vida. Pero no.

Mima Riera interpreta a la mujer secuestrada, una recién licenciada en psicología que intentará usar todo su ingenio para poder escaparse de esa cárcel. Su interpretación va in crescendo, al principio sus intervenciones son muy breves, apenas nos da tiempo de ver su calidad interpretativa. Pero, a medida que avanza la obra, empieza a hacerse grande, a comerse el escenario y a demostrar su enorme fuerza y presencia escénica. La verdad es que me gustó muchísimo y me sorprendió por partes iguales.

Por otro lado tenemos a David Bagés, el psicópata. Su trabajo es irregular. Me gustó muchísimo su interpretación en los vídeos, delante de una cámara se perciben muchísimo sus movimientos, su incertidumbre y su toque psicópata; sin embargo, sobre el escenario, hay momentos en los que no llega. La fuerza se queda a medias, la violencia se esconde y hay escenas que quedan raras por ese freno que se autoimpone. Pero, en términos generales, defiende bien su papel y consigue hacernos poner los pelos de punta en más de una ocasión.

El guión de Jordi Galcerán es sorprendente. Desde el primer momento la historia te atrapa y te agarra bien fuerte gracias a múltiples sorpresas y acontecimientos que no voy a revelar para no destripar el argumento. Es una obra que mantiene la atención en todo momento, que te agarra y que te causa, incluso, empatía en muchos momentos pero cabe decir que, a veces, la trama se enreda mucho, mucho más de lo necesario, la verdad. 

“Paraules encadenades” nos sitúa en un abandonado teatro, lugar en el que el asesino tiene amordazada a su nueva víctima. Ella es una psicóloga y él la ha querido capturar para pedirle que le haga una terapia, dependerá del resultado de la misma que ella pueda marcharse en vida o, por el contrario, sea asesinada. Si ella es capaz de curarle, de hacerle abrir los ojos, él podrá reprimir ese instinto de matar y abrir la puerta sin hacer nada más.

Pero esta situación inicial empieza a enredarse cuando los protagonistas comienzan a hablar, a intercambiar secretos y confesiones. Un enredo que, al principio gusta pero que, al final, cansa y despista. La tensión que se crea durante toda la obra se rompe y se resuelve de una forma que me pareció un tanto desagradable.

En “Paraules encadenades” nos encontramos con un buen thriller, una obra repleta de misterios, secretos y emociones que nos hacen vibrar desde la silla. Eso sí: hubiera agradecido un poco menos de enredo porque, al final, distrae y neutraliza las emociones haciendo que el final quede un tanto forzado y brutal.

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Elia Tabuenca

Filóloga hispánica y periodista digital. Apasionada del mundo del teatro y directora de la cía LetrasConVoz

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