Crítica: Tres pecados (no capitales) – Microteatro en Sala ON

Crítica: Tres pecados (no capitales) – Microteatro en Sala ON
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Valoración: 7,5 sobre 10

La Sala ON apuesta por el género del microteatro y, por eso, cada domingo podrás disfrutar de tres obras de microteatro englobadas en la misma experiencia. Una apuesta necesaria para la escena teatral de Barcelona, ya que el género del microteatro es un género muy interesante y que no suele tener cabida en las grandes salas.

Robert Chacón, uno de los dueños de la Sala ON, era también uno de los organizadores de Microdegustación Teatral, un ciclo mensual de microteatro en diferentes espacios de la ciudad. Ahora, en la nueva sala que regenta, ha seguido apostando por este género y una de la trilogía propuesta es Tres pecados (no capitales).

Tres pecados (no capitales), tres obras de microteatro en el mismo espectáculo

Una buena manera de hacer llegar el microteatro al público es crear una obra conjunta con diferentes piezas de micro. Se trata, así, de un espectáculo con 3 escenas diferentes que tratan de temas muy similares. En el caso de Tres pecados (no capitales) nos encontramos con tres historias que representan, justamente, tres pecados: la avaricia, la envidia y el egoísmo.

La cía. El Gato Sonámbulo es la que firma este espectáculo, cuyos textos han sido escritos y dirigidos por Marta Fons y que son protagonizados por la propia Fons, Natàlia Ruiz y Xavier Miralles.

Guiones originales y sorprendentes

El microteatro tiene la peculiaridad de sorprender al espectador. Al ser obras cortas y con una trama sencilla, el giro final y la sorpresa son ingredientes necesarios. En estas tres piezas de Tres pecados (no capitales) se trabajan muy bien los giros y los guiones están bien trabajados, hasta el punto de mantener bien la tensión y el ritmo.

La interpretación del elenco es buena. Sobre todo, quiero mencionar a Natàlia Ruiz por su comicidad, su energía y su desparpajo. La naturalidad de esta actriz es bestial y hace que todas las escenas, por extrañas que sean, tengan ese halo de cotidianidad y de veracidad. Miralles y Fons también defienden muy bien sus papeles, pero Ruiz merecía un punto y aparte.

Escenas desiguales

El problema principal que le vi a la propuesta es que las escenas que nos plantean son muy diferentes entre sí: se mezcla una primera obra de comedia pura (con un tema abordado de forma muy original, cabe decir), otra obra que es un poco repetitiva hasta que al final hace un giro inesperado y un poco forzado, y la última obra que, a mi parecer, no está bien pensada para el género de microteatro (demasiados cambios de escena, progresión de tiempo que ralentiza la trama, etc.).

Esta desigualdad en las escenas hace que, desde buen principio, te enganches a la trama y que, después, esa burbuja se vaya desinflando poco a poco. Quizás, para hacer un espectáculo mejor hilvanado, hubiera sido más interesante intercalar las escenas de otra manera u optar por piezas que tuvieran una energía más similar.

Pero, en definitiva, Tres pecados (no capitales) es una propuesta interesante por varios motivos. Uno: porque el  microteatro es un género que debe tener cabida en la escena teatral de Barcelona. Dos: porque los guiones son originales y diferentes. Tres: porque el equipo cuenta con profesionales con gran talento y pasión por lo que hacen.


  • Lo que más me gustó: La actriz Natàlia Ruiz.
  • Lo que menos me gustó: Las grandes diferencias que hay entre cada obra de microteatro.

Elia Tabuenca

Filóloga hispánica y periodista digital. Apasionada del mundo del teatro y fundadora de espectáculosBCN y la productora teatral Laberinto Producciones

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