Crítica: Zoo de vidre

Crítica: Zoo de vidre
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Nota: 8 (sobre 10)

Muchos críticos han considerado a «Zoo de vidre» como una de las novelas más íntimas del escritor norteamericano Tennessee Williams. Ambientada en la década de los treinta, esta novela nos refleja la gran diferencia que hay entre el mundo real y el mundo personal, ese mundo que cada persona crea cuando pone su mirada sobre el mundo.

Josep Maria Pou ha subido sobre el escenario del Teatre Goya de Barcelona una adaptación de este célebre novela americana con un reparto encabezado por una impresionante Miriam Iscla.

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La obra que se puede ver en el Teatre Goya es un espectáculo de 2 horas de duración repartidas en dos actos. La primera parte del Zoo de Vidre es una presentación exhaustiva de los personajes, de su personalidad, sus miedos, sus deseos y sus obsesiones. Josep Maria Pou nos muestra una adaptación original donde el futuro y el pasado se mezclan con la intervención del personaje interpretado por Dafnis Balduf quien demuestra su enorme talento con su interpretación.

Josep Maria Pou añade algunas licencias dramáticas a la obra que le dan un toque absolutamente original, nuevo y rompedor; de todos ellos, me quedo con el de la discusión entre el hijo y la madre donde él interpreta desde una actuación neutra. Impresionante. La puesta en escena, la iluminación, los tempos y la energía escénica es espectacular, concretamente en la segunda parte donde empieza a desarrollarse la historia del Zoo de Vidre.

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El único «pero» que le podemos encontrar a la obra es que la primera parte, la que presenta a los personajes, es un poco repetitiva. Durante 1 hora están haciendo un retrato de cada miembro de la familia que termina siendo muy parecido. Entendemos que para comprender de una manera completa el desarrollo de la segunda parte es necesario desengranar a los personajes, pero este proceso es demasiado detallado.

Todos, absolutamente todos los actores trabajan estupendamente en este espectáculo pero cabe destacar la interpretación de Miriam Iscla. En cuanto entra en el escenario, no puedes apartar los ojos de ella: esa manera de reírse, esa manera de moverse sobre un escenario, esa manera de actuar tan natural hacen que la propia Miriam Iscla desaparezca y sobre escena tan sólo esté el personaje de la madre. El Zoo de Vidre es Miriam Iscla en su máximo esplendor. Si vas a ver esta obra, volverás cautivado por esta enorme actriz catalana.

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Elia Tabuenca

Filóloga hispánica y periodista digital. Apasionada del mundo del teatro y fundadora de espectáculosBCN y la productora teatral Laberinto Producciones

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