Crítica: EL BUFÓN DEL REY LEAR – Sala Fenix

Fotografía de Josep Tobella.

Valoración: 10 sobre 10

Felipe Cabezas vuelve a estremecer el escenario con El Bufón del Rey Lear, en su casa teatral, Sala Fènix. Es el responsable, además, de esta interpretación de la obra de Shakespeare, que tiene humor y, sobre todo, una profundidad que va creciendo y estalla en el final. Como en toda tragedia, el público se sumerge en un viaje de traición, romances y muerte. No importa si has leído el libro o no, el bufón lo cuenta todo, con lujo de detalles.

La sala es íntima, perfecta para hundirse en la interpretación. El aforo es limitado y las medidas de seguridad se respetan al pie de la letra. Una hora y 15 minutos se convierte en tiempo casi impalpable, porque la energía en escena motiva la máxima atención. El espectáculo estará en cartelera por siete fechas más, siendo la última el 31 de octubre.

El Bufón del Rey Lear trabaja de modo excepcional la idea de la locura como único oasis de paz.

El Bufón del Rey Lear tiene mil caras

“Es cuestión de amor, que estoy loco de amor por la princesa, majestad…”, se escucha antes de que comience la función, y cuando la música de Albert Pla termina, sale a escena el Bufón del Rey Lear. Animadamente comienza a relatar la historia de un reinado en el que prima la antipatía. Él, payaso sin libertad, observa como todo se desmorona, pero hay un alma noble que lo agita: Cordelia.

El trabajo del equipo detrás de esta puesta es excelente. Desde la dirección actoral de Jordi Pérez, pasando por la tan detallada dirección de arte de Anna Chwaliszewska, hasta la audioescena de Orestes Gas. Es que la cantidad de elementos es increíble, hay máscaras, efectos de sonido y ambientación completa. Son tantas las voces, los personajes y los estados, que sólo se puede elogiar a Cabezas por estar solo bajo ese reflector.

El gran logro de la obra es que, a su vez, se sucede una historia paralela. En la que se cuenta la historia de otro actor, otro bufón, en la modernidad. Éste se ve agobiado por la falta de fe de su entorno respecto a su profesión, además de que las políticas culturales no lo ayudan. Las idas y vueltas no tienen pausa, son inesperadas y placenteras.

El Bufón del Rey Lear trabaja de modo excepcional la idea de la locura como único oasis de paz. Las reflexiones y sensaciones que quedan flotando una vez que termina, la convierten en uno de los must teatrales de Barcelona.

Felipe Cabezas, especialista en monólogos

Felipe Cabezas tiene una particular inclinación a los monólogos teatrales, de ahí su visible talento. Es un especialista en máscaras, commedia dell’arte y biografías escénicas. A demás de El Bufón del Rey Lear, tiene obras inspiradas en Harry Houdini, Francesco Andreini y Julio Cesar, entre otros.

Su formación y trayectoria lo preceden y queda muy claro en el escenario. Quizás sea su afición a ese mundo de arlequines, quizás la pasión indiscutible que generan las palabras shakespearianas; sea como sea, este actor personifica a un bufón transparente y admirable, que cuenta, por fin, la historia que siempre quiso vivir.


  • Lo que me gustó: La fluidez, los pasajes temporales, la versatilidad de Cabezas.
  • Lo que no me gustó: Nada para decir.

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