Crítica: Federico García

10 sobre 10

Federico García, en el Teatre Romea, es más que teatro. Va más allá. Es una lección magistral sobre Federico García Lorca. Una lección magistral digna de una universidad de prestigio. Una lección magistral hecha con rigor, bien documentada, bien explicada y que no se hace pesada en ningún momento. “Los verdaderos poemas del cante jondo no son de nadie”. Una narración en la que vemos como Federico García irá impregnando su obra de sus vivencias en Granada, de lo que oía por las calles y las ventanas, y dentro de su casa.

Con la ayuda de la sobrina de Federico García Lorca, Vicenta, y de expertos en la figura del escritor y de su obra, emprendemos un viaje (casi literalmente), por la vida de Federico García Lorca, desde su Granada natal hasta Madrid, hasta Cataluña, hasta Cuba (“la Andalucía mundial”), Nueva York (“Y me lanzo a la calle y me encuentro con los negros.

En Nueva York se dan cita las razas de toda la tierra, pero chinos, armenios, rusos, alemanes siguen siendo extranjeros. Todos menos los negros…”); un viaje en tren, como el tren en el que regresó a Granada para encontrarse con la muerte. (“Porque te has muerto para siempre, / como todos los muertos de la Tierra, / como todos los muertos que se olvidan / en un montón de perros apagados…”)

Durante el espectáculo, José Maldonado nos hace presente la figura de Federico García y nos baila sus poemas y baila con las imágenes que se proyectan, mientras Mariola Membrives pone voz a la música que interpretan Rycardo Moreno y David Domínguez.

Una pantalla nos acompaña durante este viaje y nos lleva por los paisajes que evocan la vida de Federico García Lorca. Imágenes llenas de agua, de caminos y de verde, mucho verde.

Pep Tosar es el hilo conductor que lee e interpreta los textos de Federico García, textos que avanzan con su vida… y que nos hablan de sus experiencias y de las personas que conoció y que formaron parte de su universo: Salvador Dalí y su hermana, Buñuel…

Un espectáculo creado con gran delicadeza, en el que las imágenes, el baile, el cante, los poemas… todo se entrelaza con suavidad y fluye sin altibajos. Con imágenes llenas de poesía, como un zapateado que parece una ametralladora en medio del silencio.

“- El público – ¡Qué pase!”

El público no debe perderse este montaje, que está hecho con maestría y con delicadeza.

Federico García, en el Teatre Romea, no es teatro convencional. No es baile. No es música. No es texto. Federico García lo es todo. Es poesía.

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