Crítica: Jueves de Comadres – Amigas para siempre

Crítica: Jueves de Comadres – Amigas para siempre
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Jueves de comadres solamente estará tres días en La Badabadoc…. Teatro argentino con tres actrices soberbias: Liliana Bartollini, Lucila Garay y Marcela Buonanduci, bajo la dirección de Fraco Midú.

Tres amigas, tres comadres, celebran su jueves. El jueves es su día. El día que se dedican a ellas, solo las comadres. Y este jueves, además, coincide con Carnaval. Las tres han bebido de más, cantan canciones de Carnaval y coplas de taberna, beben y se confiesan entre los vapores del alcohol.

Jueves de Comadres nos presenta a tres buenas amigas que se cuentan verdades

La borrachera hace que las verdades vaya apareciendo una tras de otra. Y descubrimos que las tres están unidas por un mismo hombre, el Gato. Cada una, de forma diferente. La mujer, la amante, la que lo rechazó… la mujer que lo ama y lo odia al mismo tiempo, la amante que lo ama en silencio, la que lo rechazó porque ama a otra persona…

«El amor es como la sarna, cuanto más te pica, más te gusta.»

El Gato, que nunca aparece en escena, pero siempre está presente en las acciones de las tres comadres, en sus pensamientos, en sus recuerdos, en su pasado… y tal vez, en su futuro.

Lo que empieza como un jueves de comadre como tantos otros, tiene un giro dramático que lleva a las tres comadres a tomar decisiones que las unirán para siempre. El Gato será su secreto, su vínculo, lo que las convertirá en más que amigas. Ahora serán amigas y cómplices. Tal vez se intuye por donde irá la historia… pero esto no la hace menos intrigante. ¿Podrán las amigas superar sus diferencias para poder avanzar?

«Entonces ¿no lo soñé?»

Jueves de Comadres, una obra con tres actrices soberbias

Mientras Lucila Garay y Marcela Buonanduci nos muestran una borrachera feliz, con altos y bajos… Liliana Bartollini nos muestra una borrachera triste y depresiva. El alcohol provoca diferentes reacciones en cada una de las comadres.

El escenario representa un patio, con un poco de verde al fondo, una entrada a la casa a un lado… una mesa, unas sillas, un banco… un patio como tantos otros. Un patio al que le falta dedicación para llegar a ser acogedor.

Las tres comadres van vestidas de forma confortable pero sin gusto ni elegancia. No viven en un barrio rico, no tienen dinero para dilapidar… se tienen las unas a las otras.

En la Badabadoc, Jueves de Comadres nos habla de las amigas de verdad, de las que están a las duras y a las maduras. Las amigas que se ayudan sin tener en cuenta enfados o rencillas anteriores. La amistad por encima de todo.

«Hasta el Gato es un buen abono.»


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