Crítica: La espera – Sala Fènix

Crítica: La espera – Sala Fènix
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Nota: 9 sobre 10

La Espera es la historia de Marguerite, que espera a Robert. Robert, que ha sido detenido por la Gestapo y ha sido llevado a un campo de concentración. Y Marguerite espera.

“Espero y ya no sé qué espero.”

El mundo ya no es el que Marguerite conocía. Todo ha cambiado. Europa está medio destruida.  Y Marguerite espera el regreso de Robert. ¿Qué Robert? ¿El que ella recuerda de sus momentos felices? ¿El que ella recuerda de sus momentos amargos? ¿El que ella imagina?

La Espera, una obra que nos presenta una larga y exasperante espera

Los días son iguales los unos a los otros. La esperanza sigue a la duda, la duda sigue a la angustia, la angustia sigue a la rabia, la rabia sigue al dolor, el dolor sigue a la alegría… un ciclo de emociones que se repite día tras día y que parece que no terminará jamás.

“Un reloj que marca la hora exacta dos veces al día.”

Marguerite se aferra a sus emociones, a todas. Las vive intensamente. Encerrada en su casa, solamente sale para ver la llegada de los trenes. Para oír los nombres de los que llegan. Para oír los nombres de los que no llegan. Listas de nombres que tienen detrás a alguien que, tal vez, ya no sea más que eso, un nombre.

“¿Qué es un nombre, ahora, en las listas de deportación?”

Un escenario surrealista en La Espera 

Un escenario surrealista, con los muebles girados. Una pantalla que proyecta algunas fotos… y una iluminación que sigue los sentimientos que vive Marguerite. Y Padi Padilla, que interpreta a una Marguerite que habla con ella misma porque no habla con nadie más.

Una Marguerite que vive una montaña rusa de sentimientos que la llevan de la tristeza más profunda a la alegría más infantil. Una interpretación muy difícil, pero que Padi Padilla controla y domina perfectamente. Un gran trabajo interpretativo que lo incluye todo: voz, movimiento, modulación, gesticulación…  y una gran dirección de Marcela Terra.

“Yo no sabía dejar de esperar.”

La espera, en la Sala Fénix, es un montaje que nos sorprende por la cantidad de matices que puede haber en una sola frase. Teatro para disfrutar. Teatro para pensar.

“Esperar es detenerse, es decir aquí estoy, aquí me quedo.”


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