Crítica: La mirada interior en la Sala Fénix

Crítica: La mirada interior en la Sala Fénix
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Hospital Mental Lennox de Nueva York. La habitación 503. En la Sala Fènix nos hacen bucear en lo que pasaba en ese lugar, de la mano de Raquel Arigita, con la dirección y dramaturgia de Charlie Levi Leroy.

Por la habitación 503 pasaron muchas mujeres. En la Sala Fènix con La mirada interior nos presentan a seis. No las juzgan ni esperan que las juzguemos nosotros. Nos las muestran.

“En un pequeño pueblo todo se sabe.”

La mirada interior, una historia sobre 6 pacientes de un hospital mental

Raquel Argita se va convirtiendo en cada una de estas seis pacientes que, durante un tiempo, ocuparon la habitación 503. Parece que necesita mucho: un ligero cambio en el peinado, algún complemento…  pero los cambios son mucho más. Raquel Argita interpreta a cada paciente con una voz diferente, una postura diferente, una gestualidad diferente. Raquel Argita les da su cuerpo y su voz para que se expresen… y cada una de estas mujeres va apareciendo ante nuestros ojos, única, diferente.

Las mujeres nos explican retazos de sus vida. Se agarran a sus recuerdos para poder continuar siendo ellas misma y no alguien olvidado en una habitación de un hospital.

“Creo que soy joven y que no siempre estuve aquí.”

Entre historia e historia, la oscuridad y sonidos que, en otros ambientes deben parecer normales, pero en este hospital, son terroríficos: pasos, risas, gritos, llantos, gemidos, puertas que se cierran…

“¿Y si, de verdad, estoy tan sola como me siento?”

Raquel Arigita da voz a las que ya no tienen voz

El epilogo de las historias es la propia historia de Raquel Arigita, que habla por ella y por todas las que ya no tienen voz, por todas a las que ella ha dado voz.

“Locas, estáis locas. Lo habéis perdido todo, menos la razón.”

El escenario reproduce de forma muy visual una habitación que es un cubículo blanco. Paredes blancas, mobiliario blanco. Un cubículo como los que nos muestran al principio, con una proyección de fotos del Hospital Mental Lennox. Cada paciente recibe una iluminación diferente y el cubículo va cambiando de color. Un diseño muy bien pensado que nos da una idea del espacio reducido de las habitaciones y su aspecto espartano.

“Ahora necesito la mirada de los otros.”

La mirada interior ha estado muy pocos días en la Sala Fènix, y es una lástima, porque es un montaje lleno de fuerza y sentimiento, intenso y emocionante.


 

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