Crítica: La vida no és més que un club

Nota: 9 sobre 10

Salimos de ver la obra de teatro “La vida no és més que un Club” en el Teatreneu de Barcelona  riendo, de buen ánimo y comentando los detalles de la comedia. Una comedia divertidísima y alocada que tiene sus puntitos y un poquito de todo: drama, sexo, fantasmas de la conciencia como cirujanos en batas blancas y otros personajes esperpénticos y singulares. Nos encantaron por sobre todo las interpretaciones de los dos actores y el ritmo ágil del guión. La obra trata de las consecuencias de una adicción extrema al fútbol y se narra de presente a pasado de forma ingeniosa.

La puesta en escena transcurre en el departamento alquilado de una pareja (Andreu y Marta). Primero te muestran la situación actual de la pareja protagonista: Marta trabaja de cajera en un supermercado día;  Andreu está desempleado pero en sus buenos tiempos fue un famoso neurocirujano. Andreu perdió su título y su empleo,  ya no ejerce. Aceptará un puesto de camillero dentro del mismo hospital. Aunque Andreu y Marta reafirman su amor y se han perdonado infidelidades,  no encuentran paz pues las deudas los apremian.

Una comedia en Barcelona llena de situaciones hilarante y buen humor

El drama cómico estará aderezado por otros personajes geniales además de los protagonistas: el guardia de seguridad del supermercado dónde trabaja Marta (obsesionado con ella y con una vieja lesión en la cabeza que le hace olvidarse de las cosas oportunamente para Marta) y el maestro limpia-energías mano-santa argentino. Los dos son interpretados por el mismo actor que hace de Andreu y realmente en todos está fenomenal.

Aquí empieza a jugarse con los “estereotipos”, otra de las cosas que nos gustó de ésta obra y eso que en otras éste sistema de estereotipos no resulta.  Aquí, hay líneas cortas de guión de personajes variados, que aunque tienen un tiempo reducido en escena,  aportan papeles muy marcados, caricaturizados y estereotipados. Te mantienen muy entretenido y a buen nivel de risas mientras transcurre la historia.

vida-mes-que-un-club

En la segunda parte, con la ayuda de unos subtítulos en una pantalla, nos trasladarán a sus vidas varios años antes, interpretando los hechos que llevaron a esa situación de deudas y austeridad que viven. Esta vez con algunos cambios,  el escenario se transforma en el lujoso y cómodo piso de Marta, Andreu y su hija. Todo ocurre en una sola noche, en que Andreu está de guardia médica, se deja el móvil en el trabajo, desvía las llamadas  de urgencias a su casa,  y  como no puede evitarlo, debido a su adicción se pone a ver el partido de fútbol Barça – Madrid.

Esa será la noche en que sus vidas cambiaron drasticamente. Suena dramático, pero el modo en que te lo cuentan es un no parar de reír.  La obra se vuelve rapidísima. Hay llamadas a toda hora, interrupciones, personajes que entran y salen de la casa, una vorágine de ajetreo, diálogos, situaciones tensas y graciosas. La obra de teatro cobra velocidad y tensión, lo mejor de esa tensión,  y por lo que me quito el sombrero, es la interpretación de ambos actores, hacen un trabajo estupendo , a ritmo de vértigo y saben transmitir. Estás riendo pero a la vez comprendes totalmente el padecimiento del personaje que lo único que quiere es ver su adorado partido de fútbol en la TV y no lo consigue.  Andreu se encuentra en el estado de un verdadero adicto con “mono”  toda esa ansiedad  se transmite muy bien al público.

La vida no és més que un club es una comedia negra de humor canalla y con matices macabros pero no podemos parar de reírnos. Al pobre Andreu todo se le va complicando para ver un simple partido. La hija no le deja en paz, la repartidora de pizza se le cae por las escaleras, llega su amante, le llama su secretaria…  una hilarante sucesión de situaciones que como una maldición se conjugarán. Básicamente (y aunque el aderezo de alocados personajes graciosos ya de por sí)  el humor se centra en reírse de las desgracias ajenas, fórmula archiresultona en teatro desde siempre.

vida-mes-que-un-club

La adicción de Andreu es tal, que como en toda adicción perjudica también a quienes le rodean. ¡El colapso final se producirá esa misma noche en que el Barça-Madrid se disputan la Copa! El vicio con el fútbol le saldrá demasiado caro y entenderemos entonces por qué los personajes llegaron a la situación actual de la primer parte de la obra (años después de esa fatídica noche). Lo más genial de la trama es que, aún sabiendo el final ya que empiezan por él, se vuelve súper divertido descubrir el cómo han sucedido los hechos.

Otra vez jugando con estereotipos definidos, en la segunta parte, entrarán a escena varios personajes muy buenos. Aparecerán: la amante, la secretaria (a través siempre del teléfono) su hija y una repartidora de pizza que será su desgracia final. Todas Ellas interpretadas por la misma actríz, una verdadera artista del cambio de rol, ella muta rapidamente de personalidad tal como la vimos interpretar en su otra obra de teatro cómica: 7 D´amor, también en el Teatreneu de Grácia, Barcelona.

No se habla durante la obra mucho de fútbol por lo que cualquier persona que no sea futbolera, ni esté al tanto de la actualidad en el tema,  puede acudir tranquilamente. Incluso puede ir gente que odie el fútbol porque se reirán igualmente. El fútbol es aquí el “el objeto de deseo”  por el cual el protagonista está dispuesto a transgredir y saltarse sus obligaciones. Como en toda adicción no controla su voluntad y el deseo es más fuerte que él.

Este espectáculo de Barcelona tiene otros gags graciosos a nivel individual además de la historia en que se centra,  esto le aporta ese puntito extra de humor que a todos nos suele gustar, cuando algo está bien trabajado. El guión está algo “volado” pero promete risas y cumple.

Hemos salido del teatro con esa certeza de que si viene un amigo y te dice de volver a verla…  ¡pues oiga, yo repito!

  • Duración: 65 minutos ininterrumpidos.
  • Idioma: Castellano/Catalán.
  • Público: Adulto (Edad mínima recomendada: 14 años)
  • Estilo: teatro Comedia – pequeño formato.

espectaculos barcelona

Te interesará:

Deixem-nos seduïr per Don Giovanni al Teatre Audit... És de nit i la pluja i el vent acompanyen un galant que busca aventures nocturnes... Així comença la famosa òpera de Wolfgang Amadeus Mozart, Don Giov...
Crítica: Giselle – Ballet de Moscú Nota: 9 sobre 10 L’internacional i prestigiós Ballet de Moscú, dirigit per Timur Fayziev, ha interpretat Giselle al Teatre Tívoli durant el mes d'agos...
Crítica: Llegué para irme Nota: 6.5 sobre 10 Llegué para irme es un espectáculo de clown. De principio a fin. Con un argumento en el fondo que nos habla del estrés, de la vida ...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *