Crítica: Leni

Nota: 9 sobre 10

Leni Riefenstahl acude al programa de Johnny Carson para una entrevista. Quiere hablar de su libro, un libro donde explica los meses vividos en África, entre una tribu que todavía no ha sufrido la contaminación de la sociedad occidental.

La entrevista empieza con buen pie, pero enseguida aparecen viejos fantasmas. Johnny Carson se aparta del tema del libro para hablar del pasado de Leni, de sus relaciones con Adolf Hitler, Goebbels, con el nazismo… Leni Riefenstahl y Johnny Carson empiezan a mostrar una cara no tan amable. “Seria diferent si fós més simpática?” “Sóc un showman i em paguen per això!”.

Leni insiste “només m’interessava la bellesa. Busco la bellesa i una historia” mientras Carson rebusca en su pasado, para fustigarla con él. “Per vostè és un insult haver estat amant de Hitler o que tothom s’ho pensi?”. Un juego del ratón y el gato donde nadie quiere ceder “Aquest és el meu show, jo faig les preguntes, no les contesto”.

La intervención de una espectadora, una fan de Leni, interpretada por Minnie Marx, rompe los esquemas del programa. “Ningú no dubtava de Hitler, però dubtàvem de nosaltres mateixos”. “Per què no vol admetre que ens va ajudar a creure?”.

Un texto que nos plantea un mundo dividido. Estamos en plena Guerra Fría y Johnny Carson calienta el ambiente con chistes políticos y alusiones a la situación del momento. El público del show, nosotros, nos sentimos como si nos hubieran transportado a otra época.

Montse Guallar y Sergi Mateu están brillantes en sus papeles. Con un texto muy inteligente detrás, nos hacen bailar por donde quieren… y nos hacen ver que no todo es blanco y negro, que hay demasiados matices. Durante la entrevista nos movemos entre la repulsa hacia Leni Riefenstahl y la repulsa hacia Johnny Carson. Los dos son grandes manipuladores. Ella tuvo su momento durante el Tercer Reich, él lo disfruta ahora “en el meu programa no defenso cap ideología, només és un show. Els espectadors poden escollir apagar el meu programa, però apagar Hitler no és possible “. ¡Sergi Mateu es un showman fantástico!

Un escenario que recrea el estudio de grabación y un pequeño camerino, donde Leni puede descargar su enfado sobre su ayudante de cámara, un devoto Carles Goñi que ha conocido una Leni diferente de la Leni del nazismo. El vestuario está muy bien escogido. Los tirantes de Johnny Carson, los pantalones elegantes de Leni, el traje pretendidamente elegante de la fan, la ropa casual de Carles Goñi…

La iluminación sigue la acción de los personajes… incluso la plata, porque el público es un personaje más de la obra. El montaje, desde el principio, hace participar al público como si fuera parte del show. Johnny Carson nos mira a nosotros cuando hace sus alegatos. Leni Riefenstahl también. Él parece convencido de estar en posesión de la verdad. Ella también.

Leni es una obra que nos presenta un pasado no tan lejano y nos hace preguntas. Y nos deja con un mal sabor de boca porque, como dice Leni, “Les decisions de la nostra vida es prenen aquí i ara. Assumir responsabilitat és lúnica cos que podem fer a la nostra vida”. Aquí y ahora es fácil distinguir lo bueno y lo malo de lo que ya ha pasado. La pregunta queda en el aire… y nosotros ¿qué habríamos hecho?

Las decisiones de nuestra vida se toman aquí y ahora. Leni. Estrenada en el Teatre Principal de Sabadell, es un montaje inteligente, muy bien interpretado y que nos deja la cabeza llena de preguntas muy incómodas.

 

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