Crítica: Mi vecindario – Yo, yo, yo, y yo…

Crítica: Mi vecindario – Yo, yo, yo, y yo…
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Nota: 9 sobre 10

Mi vecindario ha regresado a la Sala Fénix. El monólogo de Mari Luz Domínguez no ha perdido nada de su chispa y de su ingenio.

En Mi vecindario, Mari Luz Domínguez nos muestra un gran trabajo corporal y vocal. En un escenario vacío, vestida con unas mallas negras, Mari Luz Domínguez nos hace aparecer hasta a nueve personajes, Clara y sus ocho vecinas, para explicarnos que Clara tiene que tomar una decisión y que allí están sus vecinas para echarle una mano.

“No tienes ovarios para tomar una decisión.”

Y las vecinas son mujeres muy diferentes. Está Doña Purita, la señora mayor, que siempre ha estado con Clara, para inculcarle buenos modales y unos valores que quizás estén un poco trasnochados, pero que a ella siempre le han servido. O Amparo, siempre positiva, asertiva, llena de alegría, de energía, de optimismo… o Teresa, que tiembla de terror cada vez que tiene que tomar una decisión, por pequeña que sea.

Clara tendrá que lidiar con sus miedos, sus inseguridades, sus ilusiones… y con sus vecinas.

“Tendré la oportunidad de volver a pintar”.

Mari Luz Domínguez la única actriz de “Mi vecindario” en la Sala Fénix

Mari Luz Domínguez no necesita a nadie más que a ella para que todas las vecinas vayan apareciendo una tras de otra, como en un ballet lleno de coordinación. El cambio de un personaje a otro fluye, no hay saltos ni interrupciones. Las vecinas aparecen y desaparecen com si entre una y otra hubiera un fundido suave. El dominio del gesto de Mari Luz Domínguez es excepcional.

“Lo importante no es lo que quiera yo… lo importante es lo que quieras tú”.

Clara podrá tomar una decisión cuando sea capaz de echar de su casa a las vecinas que tanto la quieren.

Mi vecindario es un monólogo que nos muestra cómo tomamos nuestras decisiones y que vecindario tenemos instalado en nuestra cabeza. Un vecindario que será diferente para cada persona. Clara habla con su yo, su otro yo, otro yo… y así hasta ocho “yo” diferentes. ¡Y no son todos! Para construir el monólogo, se quedó con estos ocho… pero en realidad son muchos más. Y viendo a Clara discutir con sus “yo”… nos podemos poner en su lugar y preguntarnos cuántos “yo” tenemos nosotros, y a qué “yo” le damos más poder…

Mi vecindario en la Sala Fénix es un monólogo muy divertido que nos hacer reír a carcajadas… pero también es una ventana a un vecindario que deberíamos conocer un poco mejor.


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