No nos callarán

No nos callarán
¡Puntúame!

Lee aquí nuestra crítica de “Autorretrato de un joven anticapitalista español” 

El arte vive momentos convulsos. En Arco se censuró una obra. Después se censuró un libro. Las narices de payaso son constitutivas de delito de odio. Hay cantantes condenados por sus canciones… tarde o temprano tenía que llegar la censura al teatro… y ya ha llegado. El PP ha acusado a la Diputación de Granada y al Ayuntamiento de Pinos Puente de ponerse al servicio de la ideología “más radical y sectaria”.

¿La razón? Haber programado una obra que ya ha sido vista en muchas ciudades de España. Una obra que crítica, que pone el dedo en la llaga, que remueve conciencias… ¡que hace pensar! ¡Vaya un crimen!

Un monólogo que no deja títere con cabeza, que repasa temas de actualidad y de nuestro pasado más inmediato. Un monólogo que “focaliza sobre algunos temas arriesgados y que pueden ponerle en un aprieto, sembrando la esperanza y motivando al público a la libre expresión y la recuperación de valores democráticos que actualmente parecen tan amenazados dentro de marcos legales, dictados por conveniencias sectoriales”.

Alberto Sanjuan ya ha sido objeto de querellas por este monólogo que, según lo describe él mismo, es solamente una mirada a su propia vida, al momento histórico en el que le ha tocado vivir, a su infancia y a su etapa adulta. Y a todo lo que ha tenido a su alrededor durante este tiempo.

¿Qué a veces es muy crítico? Pues sí. Lo es. Pero se supone que en este país tenemos libertad de expresión. Se supone… porque los últimos acontecimientos nos hacen creer que hemos vuelto a una época oscura donde unos hombres decidían qué era aceptable y qué no lo era.

Una obra de arte, un libro, una nariz roja, una obra de teatro, una canción… La Unión de Actores ha emitido un comunicado en el que dice “Desde la Unión entendemos que no casa nada bien con la democracia el intento de censura y persecución de quienes, como Alberto San Juan, son creadores artísticos”.

Democracia. Libertad de expresión. Dos conceptos que parecía que ya teníamos arraigados. Pues no. Ni la democracia ni la libertad de expresión han calado en nuestra sociedad. Vivimos momentos en que las libertades más básicas se están socavando… y lo peor de todo, no es que gran parte de la sociedad española se lo mire con indiferencia, como diciendo “esto no va conmigo”… lo peor es que hay artistas que miran hacia otro lado y no oímos su voz.

La democracia parece un espejismo que se aleja cada vez que intentamos alcanzarla. No hay libertad de expresión cuando hay censura. Cuando alguien puede decidir qué es apto y qué no lo es para ser difundido.

Y no nos callaremos. No vamos a callar nuestras voces. No las vais a callar.

Es nuestro derecho: alzar nuestra voz.

Un comentario:

  1. Cal que algu digui les coses pel seu nom i tal com les pensa
    I que els difernts mitjans se‘n facin resso
    NO CALLAREM!

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