Crítica: Ô – La Seca

Nota: 9 sobre 10

Ô, en La Seca Espai Brossa, nos cuenta el viaje de Gilgamesh en busca de la vida eterna. Su mejor amigo ha muerto y él decide vencer a la muerte.

La historia de Gilgamesh es una recopilación de leyendas y cuentos que se han transmitido de forma oral durante siglos… En esta adaptación teatral, La Cage consigue que todos los elementos de la tradición oral estén presentes. Vemos el cuento con las palabras… y ahora también vemos el cuento con la representación. En esta historia encontramos personajes y situaciones que después veremos en otros mitos: el barquero, como Caronte y otros cuentos eslavos; el sol, como Helios; cruzar agua, como en la mitología Maya o la Biblia; “seis días, siete noches”: el diluvio duró siete días, la creación del mundo fue en siete días; el zoo del Inmortal, como el Arca de Noé; la serpiente…

El texto mantiene los elementos de los cuentos: las repeticiones “mon frère, mon ami”… “seis días y siete noches”… las metáforas, las onomatopeyas, las comparaciones, las imágenes, las historias dentro de las historias… no se han dejado nada. Podemos cerrar los ojos y seguir la historia, y nos sentiremos como cuando, de niños, nos explicaban un cuento. Pero, en Ô, además, tenemos las imágenes. Los actores consiguen que cada escena mantenga la poética de las palabras. Con pocos elementos nos evocan aquello que las palabras cuentan. Los elementos de la tradición oral se hacen físicos. Y podemos ver, literalmente, lo que es una metáfora, una onomatopeya, una alegoría, las repeticiones…

Amandine Audinot, Giorgia Ciampi y Cyril Descours nos explican la leyenda, al principio, parece que se la cuentan a ellos mismos, mirándose, como si quisieran confirmar que lo que acaban de decir realmente sucedió, acabando las frases unos de otros, afirmando lo que acaban de oír… poco a poco se introducen en el mito y se convierten en los personajes que van apareciendo: Gilgamesh, la Tabernera, el Barquero… vemos incluso a los guerreros de piedra, vemos el sol cruzando un túnel… y vemos el fondo del mar en una escena de gran belleza.

La música es un personaje más. Consigue que las sensaciones de cada escena nos lleguen con más fuerza. Podemos oír la selva, el silencio, el mar…

“Je veux pas mourir. – Personne ne veut pas mourir”

Ô, en La Seca Espai Brossa, es poesía en tres dimensiones.

espectaculos barcelona

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *