5 obras de Samuel Beckett – IMPRESCINDIBLES-

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Nos encontramos ante una de las grandes figuras del teatro del absurdo, Samuel Beckett. En este artículo recorreremos el legado de este novelista y dramaturgo irlandés considerado como una de las principales influencias del experimentalismo del siglo XX.

Desde Espectáculos BCN os presentaremos las principales obras de Samuel Beckett, autor del que tantos autores han seguido sus pasos. ¿Nos acompañáis?

Las obras de Beckett más importantes

Samuel Beckett ha sido durante muchos años un punto de referencia para muchos dramaturgos que han venido después, que se han visto inspirados por la originalidad de sus obras, que sin duda no han dejado a nadie indiferente.

La forma de escribir de Beckett, que ha cautivado a tantos, es un trabajo que sin duda es digno de apreciar. Este autor siempre fue más allá y no se quedó en la superficie de lo más obvio, sino que indagó hasta convertir sus obras en grandes referentes.

La combinación entre un lenguaje tan articulado, el salir de lo que normalmente serían los temas convencionales y la indagación en la parte más humana de las personas al explorar los sentidos y transmitirlos han hecho de las obras de Samuel Beckett representaciones totalmente únicas, llenas de simbolismos y metáforas que estimulan tanto al lector como al espectador.

Aquí os presentamos 5 de las obras más importante de Beckett, que sin duda marcaron un antes y un después en su carrera como dramaturgo. ¡No os la podéis perder!

Esperando a Godot (1955)

Una de las obras de Beckett más conocidas fue Esperando a Godot, gran piedra angular con la que consiguió hacerse un hueco entre los más grandes y labrarse su carrera como escritor y dramaturgo.

Esta tragicomedia de dos actos ha pasado a la historia como una de las obras más importantes dentro del campo del teatro del absurdo. En ella se relata la historia de dos vagabundos, Vladimir y Estragon, que esperan con ansias la llegada de Godot.

Enmarcada en un contexto atemporal y sin ningún tipo de cambio en el lugar, siguiendo en una trama en la que se podría decir que no pasa nada, Esperando a Godot quiere simbolizar la carencia de significado de la vida humana.

Final de partida (1958)

Final de partida es otra de las obras más importantes de Samuel Beckett. En ella se usa el juego de palabras en el mismo título de la obra, haciendo referencia al término tan usado en el ajedrez cuando quedan pocas piezas en el tablero.

Este drama que se alarga durante un solo acto gira en torno a dos personajes, totalmente dependientes. Por una parte, Hamm es un viejo que es ciego e inválido. Por la otra está Clov, un sirviente que no puede sentarse. El conjunto de la escena, que se desarrolla en una habitación parecida a un búnker con tan solo dos ventanas, añade más dramatismo a la obra, que quiere representar un mundo estático sin cambios ni variaciones.

Acto sin palabras (1959)

Se podría decir nos encontramos ante una de las obras con más controversia de Samuel Beckett. Y es que el título no da mucho lugar a la imaginación, porque se trata de una obra en la que no existe ningún tipo de conversación.

En ella, se presenta a un hombre que se ve arrojado a un escenario, del que intenta salir. Al ver que no hay manera alguna de conseguir su propósito, se ve obligado a permanecer ahí, experimentado con los distintos objetos que lo rodean. El uso de la mímica es lo que hace a esta obra especial, con el cuerpo como único recurso para comunicarse.

La última cinta  de Krapp (1959)

Otra de las obras más importantes de Beckett es La última cinta de Krapp, otra de las demostraciones del papel de este autor en el tan reconocido teatro del absurdo.

La trama gira en torno a un único personaje bajo la figura de un escritor frustrado, solitario y aislado, de nombre Krapp. El día de su cumpleaños, decide remover heridas del pasado al escuchar algunas de las cintas grabadas durante los años con sus pensamientos y reflexiones. En este monólogo que se extiende a lo largo de una hora, podemos ver las distintas facetas del protagonista mientras se intenta encontrar a el mismo.

Días Felices (1963)

Acabamos con la obra de Días Felices, una de las más reconocidas del autor irlandés. En esta combinación entre las obras de Esperando a Godot y Fin de partida, el autor presenta una escena principal que seguirá con los cánones usados en todas sus obras: los del teatro del absurdo.

En una parte de la escena está Winnie, una señora de mediana edad que encuentra cada día una razón para hacer de ese día un día feliz. Al otro lado del montículo esta su esposo Willie, un obseso del sexo que no saca la mirada de una postal pornográfica. La ironía de esta obra se centra en el reflejo del deterioro tanto físico como mental de los personajes.

Samuel Beckett y el teatro del absurdo

Es inconcebible hablar del teatro del absurdo sin Samuel Beckett, que fue uno de los principales exponentes de este género. El teatro del absurdo engloba a todas aquellos autores de mediados del siglo XX que centraron sus obras alrededor de tramas que carecían de todo tipo de significado, tratando temas donde se cuestionara la sociedad y, más específicamente, el humano.

Estas cualidades, que tanto marcaron la personalidad de Beckett al escribir, fueron lo que hicieron de sus obras grandes referentes de este tipo de teatro, repleto de diálogos repetitivos con rasgos propios del existencialismo como la libertad, la justicia o la propia psicología.

La aportación de Beckett al teatro del absurdo se centra en toda una carrera dedicada a esta corriente. Como hemos podido ver en las obras anteriores, este autor no dejo nunca de sorprender, ya fuera con guiones incoherentes o la falta de lógica de la escena. Eso fue lo que le ha convertido en uno de los máximos exponentes del teatro absurdo de hoy día.

 

Bibliografía

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