Crítica: Orestea – Al Teatre Lliure

Nota: 9 sobre 10

El TEATRO STABILE DI NAPOLI, dirigida per Luca de Fusco, nos ha traído la Orestea. Completa. La trilogía de Esquilo en una maratón de teatro de calidad que estaría muy bien que se repitiera más a menudo.

La primera parte, Agamemno, fue la más intensa. Una hora y media de una tragedia que se mascaba en el ambiente. La iluminación, el decorado, el vestuario y, sobre todo, la interpretación nos hacían llegar la intensidad de los diálogos.

Diálogos que, a pesar de estar en italiano, se podían seguir fácilmente. En cambio, era más complicado seguir el doblaje del texto, porque la pantalla estaba situada muy alta… o se seguía el texto o se seguía la obra. Las dos cosas a la vez era muy difícil, especialmente para la gente que estaba sentada en las primera filas.

La auténtica tragedia clásica llega al Teatre Lliure con “Orestea”

Un escenario cubierto de tierra negra, que parecía ceniza, con un camino que iba vomitando sangre, anuncio muy visual de los dramas que iban a acontecer. Un escenario que parecía la ladera del Etna, después de una erupción volcánica, con algunos elementos arquitectónicos que nos llevaban a Grecia. Un escenario que vomitaba a sus actores desde el suelo.

Coéfores y Euménides fueron menos intensas. A Electra le faltó fuerza y a Orestes, energía. En cambio, Clitemnestra llenaba el escenario a cada aparición. Una reina entre las reinas. Un personaje cargado de poder y majestad.

Agamemno, a pesar del vestuario y el decorado contemporáneos, seguía el esquema clásico del teatro griego. En Coéfores y Euménides, Luca de Fusco trae la tragedia a nuestros días, pero desaprovecha la fuerza que tienen los medios de comunicación actuales, en este caso la televisión, para que el montaje sea más impactante.

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La Orestea del Lliure seguía las pautas de las tragedias griegas. Cada obra tenía su coro, el contrapunto, el narrador de los hechos. La voz de la conciencia en algunos casos. Y un cuerpo de baile. La música era un elemento más del teatro. En el Teatro Stabile de Napoli han sabido recrear el teatro griego y, por un tiempo, hemos hecho un viaje unos cuantos miles de años atrás.

En el Teatre Lliure han apostado por invitar a compañías de otros países para que podamos ver qué se cuece en otros escenarios. La idea es excelente. La compañía invitada ha mostrado un trabajo de un nivel excepcional.

Felicitamos al Teatre Lliure por su iniciativa y esperamos que se repita. Y también felicitamos al Teatro Stabile de Napoli por su trabajo. Vale la pena una maratón de teatro si es para disfrutar de lo que ellos nos ofrecen.

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