Teatro clásico español: características y obras destacadas 

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La pregunta por lo “clásico”, curiosamente, siempre nos transporta al pasado. Si hablamos del teatro clásico español, lo más seguro es que nos remitan al famoso Siglo de Oro, a los siglos XVI y XVII.

Destacarían los textos marcados por un estilo galante, cierto sentimiento personal y el rescate de ideas del tránsito a la Ilustración. De esta manera, se suele atribuir a aquellas obras escritas por autores como Pedro Calderón de la Barca, Miguel de Cervantes o Lope de Vega.

Además de hacer un repaso histórico, en Espectáculos BCN queremos compartirte una perspectiva distinta. ¡Acompáñanos a este viaje por el tiempo y descubre la historia del teatro clásico español!

Principales características del teatro clásico español

Es importante destacar que cuando nos referimos al teatro clásico hacemos referencia a dos tipos de este arte: por un lado, al teatro grecorromano; por el otro, a aquellas obras que han marcado una época específica. Respecto a la primera aproximación, el origen del teatro clásico se encontraría en el mundo griego.

Con rituales y ceremonias entorno al dios Dionisio, se fueron constituyendo las puestas de escenas. Así, se sentaron las bases de las interpretaciones cómicas y trágicas. En la Poética, Aristóteles afirma que el teatro clásico debería tener 3 unidades principales:

  • Unidad de acción: solo se debe desarrollar un conflicto/trama.
  • Unidad de tiempo: la obra cuenta no más de 24 horas.
  • Unidad  de lugar: se desarrolla en un escenario único.

No obstante, estas características mutaron con el pasar de los siglos, y es allí donde nos encontramos con la segunda aproximación al teatro clásico.

El teatro clásico español del Siglo de Oro

Hoy en día, nos con teatro clásico español nos referimos a aquellos textos dramáticos que han marcado un tiempo y alcanzado relevancia cultural. En el caso español serían las obras pertenecientes a los siglos XVI y XVII, ya que fue durante esa época que se gestó la dramaturgia nacional. Sus principales características son:

  • Tener una trama con finalidad moral.
  • Personajes representan una virtud o concepto abstracto.
  • Representan un conflicto o cuestión social.
  • Buscar acercarse a un público amplio.
  • Construir una escenografía ceremoniosa (sobre todo, el teatro barroco)
  • Tratar temas mitológicos y religiosos.

Con este recuento, veamos ahora qué textos marcaron el periodo clásico.

Obras del teatro clásico español

Según la definición que hemos manejado a lo largo de este texto, lo clásico no se entendería simplemente como un género, sino también como ciertos atributos de una obra que le permite trascender en el tiempo. Así, a continuación te presentamos 4 obras de teatro clásico español muy destacadas.

El cerco de Numancia (1585)

Inspirado en la derrota de Numancia de las guerras celtíberas en el siglo II a.C., Miguel de Cervantes Saavedra escribe esta tragedia. Nos cuenta la derrota y el asedio que vive Numancia en manos del poder militar romano. En sus palabras Cervantes rescata este mito histórico en el que los celtíberos hicieron resistencia. Nos cuenta la manera en que las familias y los guerreros estaban dispuestos a morir antes que entregarse a sus enemigos. Se considera una obra clásica por los temas que trata, por el toque heroico y caballeresco de sus personajes, así como el rechazo a la servidumbre por parte del pueblo.

Fuenteovejuna (1619)

Se considera una de las principales obra dramáticas de Lope De Vega. Se desarrolla durante los tiempos de los Reyes Católicos y tiene un personaje colectivo principal: el pueblo. Caracterizada por evitar un lenguaje complicado y utilizar personajes galantes y caballerescos, resalta un contenido social. La trama rompe con la violación de una de las protagonistas, hecho que marcará la voz del pueblo en busca de justicia. Esta obra entra dentro de los estantes de lo clásico, ya que tiene una aproximación reivindicativa que trata temas como la unión del pueblo, la relación opresor-oprimidos y los conflictos sociales de la época feudal.

El burlador de Sevilla y convidado de piedra (1630)

Destacada como la creadora del mito del «don Juan«, es una de las obras más conocidas de Tirso de Molina. Nos habla de las aventuras de un noble español, que se caracteriza por ser libertino y seductor. A lo largo de los actos engaña a doncellas, a sus padres y a personas que se cruzan en su camino al dejar Nápoles en dirección a Sevilla. Una de sus principales características dentro del teatro clásico es la de tener un tono moralizante y cercano al público. Es una de las obras de teatro de comedia más aclamadas y conocidas.

La vida es sueño (1635)

Del movimiento literario barroco, Pedro Calderón de la Barca trata en esta obra las reflexiones del príncipe Segismundo acerca de la libertad humana y el sentido de la vida. Es un clásico no solo por su redacción, juego escenográfico y temática, sino porque indaga la idea del libre albedrío y la determinación, en una época en la que se cuestionaba el modelo geocéntrico y se postulaba el heliocéntrico. En otras palabras, el humano dejaba de ser el centro del universo y, con ello, su filosofía, ciencia y mentalidad se verían transformadas.

Otra aproximación a lo clásico

En Charlas sobre teatro, Federico García Lorca afirma que “El teatro es uno de los más expresivos y útiles instrumentos para la edificación de un país y el barómetro que marca su grandeza o su descenso”. A lo largo de los años van apareciendo obras que marcan su tiempo más allá de un periodo histórico determinado.

Según la RAE, en su primera acepción, clásico refiere a “un período de tiempo de mayor plenitud de una cultura, de una civilización, de una manifestación artística, etc.”. También describe a aquello que se ciñe a unos cánones establecidos, a lo tradicional. Pero, ¿qué es la historia sino un conjunto de cambios y contingencias?, ¿No es acaso el resultado de sucesos que se van intercalando los unos a los otros?

Decir que lo clásico remite a la plenitud de una cultura en un momento específico de la historia es aferrarse al pesimismo de que, supuestamente, ya tuvimos una época dorada de las artes que no va a regresar. O, también, es creer que lo tradicional se mantiene inmutable y no se transforma con el pasar de los años.

Bajo otra perspectiva, lo clásico remitiría a aquellas obras, autoras y autores que resaltan por su virtud en diferentes momentos y géneros artísticos. Por ello, no sería extraño pensar que lo clásico se esté produciendo también hoy en día y, en el futuro, las próximas generaciones nos atribuyan este estatus.

Con ello, vale la pena rescatar que el teatro clásico español, bajo esta perspectiva, permitiría una relectura de diferentes periodos históricos. Quizás, estarían incluidas aquellas piezas más contemporáneas, las surrealistas o, incluso, las medievales.


Bibliografía

  • García, L. (1975). El teatro español hoy. Biblioteca Cultural. Editorial Planeta.
  • Marrón, G. (2009). ¿Qué es un Clásico? Prejuicios e historicidad de la definición.
  • Teatro clásico. (n.d.).

 

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