Crítica: Y no quedarà ninguno

Nota: 8 sobre 10

Y no quedarà ninguno es una adaptación del libro Diez Negritos de Agatha Christie. Una obra de teatro de la que todos conocemos el argumento, porque hemos visto la película, porque hemos leído el libro o porque, solamente empezar, nos proyectan la canción “Diez Soldaditos” (adaptada de la canción original inglesa), estrofa a estrofa en el telón del teatro. Sabemos lo que va pasar desde el principio. Entonces, ¿qué tiene de interesante ver una obra de la que ya sabemos el final?

Pues sí, sabemos el final, o lo suponemos… pero no sabemos quién, cómo, ni cuándo.

El primer acto es una presentación de los diez personajes que se encuentran en una casa aislada en medio del mar. De allí solamente se puede salir en barco, cuando hay barco. Son diez personajes muy variados que no se conocen entre si, y que parecen no tener nada en común. Algunos han venido como invitados, otros, por trabajo. Todos están allí porque un misterioso hombre o una misteriosa mujer los ha contratado o los ha invitado. Pero nadie ha visto nunca ni a ese hombre ni a esa mujer.

Cuando todos están reunidos, una voz proveniente de una grabación, les explica el porqué de la reunión. Todos ellos son culpables de asesinado y jamás han sido condenados por ese delito.Cada personaje explica su historia, todos tienen una excusa, una versión diferente de la acusación que los ha llevado allá… pero hay alguien que ha decidido ser juez y verdugo a la vez… y los diez personajes van cayendo asesinados, siguiendo la canción de cuna.

El escenario está muy bien ambientado, siguiendo la moda art-deco de la época, con muchas puertas que dan mucho juego a la acción. Vemos el paso de las horas, del día a la noche, a través de las puertas acristaladas. El vestuario es también un reflejo de la época y se han cuidado los detalles. Los invitados se cambian de ropa para cenar, las mujeres se visten de gala y algunos hombres, de smoking…

La iluminación es un elemento clave de la obra. Los apagones de luz que permiten la acción del juez-verdugo, el foco de luz que ilumina las confesiones de cada personajes, la luz del día o la luz de la tarde… la música, en momentos muy escogidos, nos recuerda la música de “El fantasma de la ópera”, “Frankenstein” con Boris Karloff, “Drácula” con Christopher Lee…

Júlia Creus, Cata Munar, Ivana Miño, Joan Carles Bestard, Eduard Doncos, Jaume Fuster, Pep Munné, Pol Nubiala, Arnau Puig i Toni Sevilla interpretan a los invitados a este fin de semana singular. Un fin de semana que empieza de forma brillante y que va aterrorizando a los soldaditos que quedan con vida… cuando todos empiezan a morir uno tras de otro. Y, uno tras otro, van despojándose de su máscara para mostrarnos su faceta más oscura.

Y no quedará ninguno es un montaje ameno que nos hace mantener los ojos fijos en el escenario para no perdernos ni un detalle, porque nos hace pensar en quién será el próximo… y esperar que no seamos nosotros los que recibamos una invitación para pasar un fin de semana en la Isla del Pirata.

Y no quedará ninguno, en el Teatre Apolo es un montaje bien hecho que, más que teatro, parece una vieja película en blanco y negro, pero en directo. El THE END que aparece al final de la función parece lo más indicado. Ricard Reguant ha conseguido hacer cine el teatro o teatro en el cine.


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