Crítica: Il Ritratto di Don Pasquale – Sala Fènix

9 sobre 10

La Sala Fénix nos ha traído un regalo excepcional. Il Ritratto de Don Pasquale, una recreación del mito de Don Juan en forma de farsa napolitana. Un montaje inspirado en los personajes de la Comedia del Arte que engancha desde el primer momento.

Vemos a un Leporello magnifico, un Don Juan histriónico y exagerado, una Doña Ana afectada y un Comendador fantasmagórico e impresionante. A partir de los cuentos de Puškin y Rostand se ha hecho una adaptación del mito con mucha sal y pimienta.

Don Giovanni, un seductor impenitente e insaciable, llega a Milán huyendo de Nápoles, de las acusaciones del homicidio de Don Pasquale. En Milán se reencuentra con una antigua amante, que le odia y le ama con pasión. Y descubre a Doña Ana. Don Giovanni no puede sustraerse a su adicción seductora. Para él, seducir es más que un deporte, más que un habito. Para Don Giovanni, seducir es como una droga. Lo necessita. Seduce y, una vez conseguido su objetivo, necesita buscar uno nuevo que le haga sentir más. Pero Don Giovanni ha matado al marido de Doña Ana en un duelo. Esto añade más interés al objetivo. Durante sus intentos de seducción, se encuentra con la imagen del Comendador y Leporello, obligado por su amo, lo invita a cenar. El Comendador acepta. El resto de la historia es más que conocida.

Una entrada a ritmo de Mozart ya nos pone en situación. Los personajes exageran, son extravagantes, desbordan el papel… a veces, nos parece estar viendo un pequeño teatro de títeres, con grandes ademanes y circunloquios. El espacio reducido de la Sala Fénix es ideal para este tipo de montajes. Los personajes son cercanos e incluso, en algún momento, interactúan con el público.

El vestuario y el maquillaje forman parte del personaje. Como una máscara. Cada uno es lo que representa y no hay duda de quién es quién. Un decorado mínimo y un poco de atrezzo completan el montaje.

El ritratto de Don Pasquale, en la Sala Fénix, además, permite disfrutar de la farsa napolitana en italiano, con la musicalidad propia de esta lengua y, en algunos momentos, en napolitano. El lenguaje imprime carácter al montaje. Vemos en esta farsa el germen de tantas comedias italianas en el gesto, en la forma de decir el texto, en los movimientos.

La Cia. Effigie Teatro, con Tommaso Sassi, Francesco Nappi, Andrea Vassili Benevento, Federica Amendola, nos han traído un poco de Italia a Barcelona. Ha sido un trocito muy pequeño y esperamos que vuelvan pronto con su Don Giovanni, porque nos han dejado con ganas de más.


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