Crítica: La Mante – OUI! Festival de Théâtre en Français de Barcelona

Ningún hijo pagará por el pecado de su padre, ni tampoco ningún padre pagará por el pecado de su hijo… Pero en La Mante encontramos a Alexandre, atormentado por un pasado lleno de violencia, de restricciones, de prohibiciones, de una religiosidad absoluta que le impide avanzar.

Ni Anna, su musa, es capaz de hacer que avance. Alexandre la pinta una y otra vez, de forma repetitiva, compulsiva… mientras en su cabeza se mezclan recuerdos de su infancia y las conversaciones con Anna. Alexandre decide enfrentarse a su pasado y va en busca de su madre. Anna no lo abandona.

El texto La Mante nos removió las entrañas

Nos devolvió imágenes que creíamos olvidadas y que volvieron desde un pasado no tan lejano para recordarnos un país lleno de oscuridad, de hipocresía, de mentiras, de violencia.

Alexandre se enfrenta a su madre sin resultado. Ella ha creado un mundo lleno de religiosidad que la protege de todo, que la justifica, que la perdona, que la acepta. Un mundo creado a su medida en el que Alexandre se ahoga.

Anna, la musa, intenta luchar contra ese muro de intolerancia, de cerrazón.

El pasado y el presente se enfrentan por ganar el futuro en La Mante

David Arribe, Delphine Serina y Paula Brunet Sancho nos interpretaron a los tres únicos personajes de la obra. Y nos ofrecieron unos personajes nada maniqueos. No había ni buenos ni malos, no había blanco y negro… en escena había tres supervivientes que intentan vivir con lo que tienen.

Un escenario vacío, negro. Sólo la música y, sobre todo, la iluminación, han convertido ese espacio negro en un estudio de un pintor, una playa, un pequeño pueblo costero… El mundo lleno de vida de los cuadros de Alexandre y el mundo negro en el que se mueve.

La dirección de Hugo Paviot consigue que David Arribe, Delphine Serina y Paula Brunet Sancho nos regalen unas interpretaciones llenas de fuerza.

En La Mante, a pesar de que la Biblia no lo dice, los hijos pagan por los pecados de los padres, y los padres por los pecados de los hijos… y parece que el pasado pesa demasiado. Solo una catarsis personal y artística podrá sacar a Alexandre de su sufrimiento. Y ni eso parece suficiente…

La Mante, un texto para no olvidar nuestro pasado, para poder avanzar… dejándolo atrás.

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