Crítica: Prefiero que seamos amigos, una comedia amena y entretenida en el Teatre Goya

Nota: 6 sobre 10

Lolita Flores y Luis Mottola llegan a Barcelona para presentar “Prefiero que seamos amigos“, una comedia romántica en la que dos amigos se encuentran en la situación, complicada, de tener que superar la barrera de la amistad para dar paso al amor.

“Prefiero que seamos amigos” es una pieza que está concebida como una comedia sencilla, amena y entretenida que tiene puntos muy originales y sorprendentes. En esta obra conocemos a dos amigos que llevan cinco años disfrutando de una amistad verdadera, sincera y pura. O eso es lo que parece…

Ella ya no puede más. Tiene que confesarle su amor y descubrir sus sentimientos de una vez por todas. Pero ¿cómo reaccionará él?, ¿su amor será correspondido?,  ¿o le dirá la típica frase de “Prefiero que seamos amigos”?… Así es como empieza esta obra de teatro que está protagonizada por Lolita Flores y el actor argentino Luis Mottola.

A continuación, transcurrirán diferentes escenas y momentos de tensión, de comedia y de seducción que harán reír al público. Sin embargo, el humor es algo muy subjetivo y, a mí, personalmente, el toque humorístico que Lolita le da a su personaje me recuerda demasiado al humor que Lina Morgan hacía en sus películas. Y no termina de encajar.

Estamos en un momento en el que el humor se puede hacer de muchas formas y, para hacer reír, ya no hace falta ser exagerado o antinatural; de hecho, la sencillez y la naturalidad son armas mucho más potentes de humor que la exageración pura y dura.

En toda la obra de “Prefiero que seamos amigos” asistimos a un humor de este estilo: poco natural, forzado, algo que, realmente, no tendría lugar en la vida real. Y, el título de la obra, nos sitúa en un plano muy realista, una situación que tiene lugar en muchas ocasiones dentro de una relación de pareja o de amistad.

Hay giros argumentales muy sorprendentes en este montaje que, realmente, hacen que el público esté muy atento al devenir de los acontecimientos. Sin embargo, el final se resuelve de una forma demasiado rápida, demasiado forzada, sin que (otra vez) haya espacio para lo natural.

“Prefiero que seamos amigos” es una comedia divertida y entretenida que podemos ver en Barcelona. Los actores defienden bien sus papeles aunque, personalmente, creo que es un humor pasado de moda, un montaje demasiado visto y que no aporta demasiado al espectador.


Elia Tabuenca

Filóloga hispánica y periodista digital. Apasionada del mundo del teatro y fundadora de espectáculosBCN y la productora teatral Laberinto Producciones

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