La humorista de stand up, Eva Cabezas, presentará su show, Sirviendo Comedia, este domingo 16 de febrero en el Teatre Muntaner de Barcelona. Tras el éxito de su último espectáculo, Curvy, que lleva más de ocho años girando por toda la península, la humorista nos trae una visión más madura del “quién soy y qué quiero”, para reflexionar sobre las diversas etapas de la vida y sus cambios.
Eva Cabezas presenta Sirviendo Comedia en Barcelona
Desde EspectáculosBCN hemos conversado con Eva sobre su nuevo espectáculo, la maternidad, el ghosting, el amor propio, ¡y más! No te lo pierdas😉
En octubre de 2024 llevaste Sirviendo Comedia a Palma, dentro del festival Fesjajá. ¿Cómo fue la recibida?
Pues muy buena, la verdad. Además, hacía tiempo que no iba a Palma y estuvo genial.
Ahora que el espectáculo llega a Barcelona, ¿qué sensaciones tienes?
Me hace mucha ilusión llevarlo a Barcelona. Primero, porque es mi ciudad y, aunque trabajo mucho en Cataluña, hacía tiempo que no presentaba nada allí. Siempre que iba era con fechas cerradas y sentía que Barcelona se me resistía un poco. No terminaba de encontrar una sala adecuada. Ahora voy con muchas ganas, y me hace especial ilusión que sea en el Teatre Muntaner, que reabre sus puertas. Eso me emociona, y vamos a poner toda la energía en este arranque.
¿Qué nos vas a contar en Sirviendo Comedia en Barcelona?
En Sirviendo Comedia toco temas como la maternidad, y cómo no todas las mujeres quieren ser madres. También las relaciones de pareja y las redes sociales, o cómo es ser la única hija soltera en la familia. Lo que ofrezco en este espectáculo, a diferencia de Curvy, es una comedia más madura. Hay planteamientos que cuando empecé hace quince años, e incluso hace cinco, no me los planteaba. Por ejemplo, el tema de la maternidad.
Al fin y al cabo, uno va creciendo y evolucionando….
Es eso, y convertirte en una persona adulta en un momento de tantas “modernuras”, te vas quedando un poco fuera de la juventud. Hago un poco de comedia diciendo, ‘ok, ubícate, estás en este lugar, empiezas a interesarte por algunas cosas y te dejan de interesar otras’. Creo que Sirviendo Comedia invita a ver que una va madurando y se va llevando mejor con ella misma. Y sobre todo los cambios, cambios en el cuerpo, en el trabajo, en las parejas, en las maneras de pensar… . Eso es muy guay también.
En Curvy por ejemplo, hablabas mucho de la autoestima, y das como un salto para entrar en la madurez y ya aceptarte a ti misma, pero en otros ámbitos.
Exacto, con Curvy nos centramos sobre todo en la presión estética que sostenemos principalmente las mujeres en esta industria de la imagen. En Sirviendo Comedia, esa etapa queda atrás, y estamos en el tengo claro quién soy y qué papel ocupo en la sociedad. El enfoque cambia. Es como decir: vale, estas son las reglas del juego, ¿y ahora cómo las afrontamos? Es como un efecto matrioska, donde pasamos a una capa más profunda. Trato temas menos superficiales y exploro otras dimensiones de la experiencia.
Y en nuestra sociedad hay tantas etiquetas y formas de definirse a uno mismo que la cosa se complica…
Sí, eso lo toco también. Tenemos esa dicotomía entre aceptar la diversidad y entender que cada persona es única, pero al mismo tiempo sentir la necesidad de ponerle un nombre, una etiqueta, para saber en qué cajón encajarlo. Porque si no, nos incomoda. Esa necesidad de etiquetar todo es tremenda, e incluso la necesidad de pertenencia. Hay veces que dices: ‘esta es mi gente’ o ‘esta no es mi gente’. Por ejemplo, hace cinco años me metía en festivales, pero ahora pienso, ‘oye, ¿alguien toca la guitarra? Porque tengo una terraza estupenda’.
Ahora incluso etiquetamos nuestras relaciones…
¡Sí! Ahora todo son vínculos. Que si busco un vínculo sexoafectivo, que si busco responsabilidad emocional… Y pienso, ¡ostras!, hace 30 años mis padres no hablaban de responsabilidad emocional. Sucede también en las redes sociales, con términos como que ha hecho ghosting, blending, caspering… . Yo a eso, simplemente, lo llamo ser un maleducado. Al final, tenemos la manera de identificar las cosas, pero ahora todo se complica más, y lo trato con comedia, que al final todo es mucho más fácil: quién eres tú, qué te rodea y cómo te sientes.
¿Habrá algún pasaje de Curvy, en Barcelona?
Seguramente algún greatest hits saldrá en Sirviendo Comedia, porque forma parte de mí. Mi realidad sigue siendo Curvy.
Sirviendo Comedia es un espectáculo con una comedia más madura. ¿Cuánto tiempo te llevó darle forma hasta estar satisfecha con el resultado?
Desde que empiezo hasta que veo que tengo un contenido con el que estoy contenta, tardé unos dos años. Parece que no, pero al final, para una hora y media de espectáculo tienes que seleccionar muy bien qué quieres contar. Y tengo muy claro que quiero contar cosas, no solamente entretener, sino utilizar la comedia para hablar de temas que quizás, de repente, nos incomodan. Pero para eso hace falta mucho ensayo, error y darle mucho al coco. Sacar comedia no es fácil.
Y aun así, en Sirviendo Comedia tratas muchos temas complejos que nos afectan, sobre todo a nosotras, las mujeres.
Sí. Es que vivimos en una sociedad tan polarizada, donde solo por ser mujeres parece que estemos obligadas a tomar posicionamientos sociales que igual no nos interesan. Al fin y al cabo, cuando llegas a los cuarenta, el tema no es tener pareja, sino el drama cuando lo miras con ojos de mercado. En un mundo donde no puedes ni comer una paella sola porque siempre es mínimo para dos, está claro que las parejas encajan perfectamente en el capitalismo. Luego piensas, ¡pero si yo sola estoy estupenda!
Hay mucho trabajo detrás de cualquier pieza…
Sí, y al ser comedia parece que todo se basa en ser gracioso, pero no tiene nada que ver. Yo soy risueña, graciosa, pero no un Fofito constante. Sin embargo, mi forma de mirar la vida es a través de la comedia. En algún sitio leí que los cómicos somos un poco miedosos y que usamos el humor como una forma de enfrentarnos al mundo. No porque bromas de todo porque no nos lo tomemos en serio, sino todo lo contrario. Desde la sensibilidad con la que percibimos las cosas, encontramos que la única manera de protegernos es haciéndolo un poco más gracioso.
Ya llevas 15 años como humorista. ¿Cuándo te diste cuenta de que este era tu lugar?
La verdad es que la comedia siempre formó parte de casa, era el plato principal. No sé cómo es vivir sin ella. Cuando estaba en la universidad hacía teatro en una compañía amateur, y un día nos dieron una masterclass sobre el monólogo. En ese entonces, no había apenas referentes en Catalunya, quitando a Buenafuente y poco más. Y ya cuando encontré el stand up dije, ¡este es mi lugar! Puedo jugar con lo que quiero decir, en primera persona, sin aditivos, y hacer pensar y reír. Me parece algo muy potente.
Además, es muy positivo ver que cada vez hay más mujeres humoristas, un hecho que antes era casi residual.
¡Esto es maravilloso! Además, hemos vivido una explosión y ahora estamos recogiendo los frutos, que es la cantidad de visibilidad y mujeres que ocupan lugares más expuestos, donde se gana dinero, como yo digo. Es muy interesante porque al final, la comedia es un abanico muy amplio, y ver que hay mujeres cómicas en todos esos espacios, expresando sus ideas y puntos de vista, es fundamental. Y el día en que deje de sorprendernos ver más mujeres en la comedia, ese día habremos ganado todos.
Teniendo en cuenta tu trayectoria, ¿sabrías decirme cuál es tu mayor miedo como humorista?
Creo que el mayor miedo para cualquier humorista es perder su libertad. Cuando cojo un micro me siento absolutamente libre. Siento la comedia como mi oficio, soy una artesana del humor en directo. En algunos momentos he vivido situaciones donde “quien paga, manda” y no podía expresarme como quería, pero eso ya pasó. Ahora me siento completamente libre.
¿Te gustaría añadir algo antes de terminar?
Pues que tengo muchas ganas de llevar Sirviendo Comedia al público de Barcelona, porque es muy guay y muy agradecido. Y, como siempre, ¡mucha comedia!











