Crítica: Bonobo – TNC

4 out of 5 stars (4 / 5)

Un mono encerrado en la jaula de una gasolinera. Un Bonobo. En medio de la nada. En un ambiente de violencia, de crispación y de terror. Así es como comienza Bonobo, la obra que Josep Julien escribe y dirige en el TNC y que nos habla de la huida, de la violencia y de la redención.

Bonobo, una road movie teatral que nos atrapa y nos golpea

Bonobo nos presenta a Fadi, un joven que se detiene con su furgoneta en una gasolinera en medio de la nada. Va camino a Francia. Va camino a su destino fatal. Un destino que él mismo ha escogido y que esa misma tarde decidirá abandonar. Pero esa decisión será tomada cuando conozca a Bonobo, cuando conozca a la chica y cuando conozca al hombre de la nariz rara…

Josep Julien ha ficcionado un acontecimiento que él mismo vivió cuando mataron a Younes en el 2017, uno de los que cometieron el atentado de Barcelona. Lo mataron los Mossos justo al lado de su casa. Era un crío. Y ese hecho le causó tanto impacto que, ahora, ha creado Bonobo, una inmersión hacia la voluntad de aquel joven, sus miedos, sus deseos… Un joven que, por caprichos del destino, podría no haber cometido aquel atentado, podría haberse encontrado con un Bonobo.

Moha Amazian defiende el texto brillante de Josep Julien

Bonobo es una obra frenética, llena de tensión y de adrenalina… pero que su puesta en escena es bastante estática. Y ahí radica la fuerza del texto y de la interpretación. El escenario es siempre el mismo, con proyecciones que visten y acompañan. La voz es casi siempre la misma, (solamente interrumpida por la intervención de Neus Ballbé). Y el texto es descriptivo, narrativo, pero lleno de tensión, de humor, de ironía. Parece estático, sí, pero no lo es. El público se adentra en una vorágine de emociones, de sorpresas y de tensión gracias al texto, pero sobre todo a la interpretación impresionante de Moha Amazian. Sin él, Bonobo no sería así de interesante, humana, frenética.

Nos mantiene expectantes en todo momento. Hace que le queramos y le temamos al mismo tiempo. Nos hace reír (mucho) con una risa que surge de forma natural y que nos hiela la sangre. Porque lo que está pasando es fuerte, es intenso, es grave. Pero, al fin y al cabo, somos personas y la sencillez e idiotez (sí, ¿por qué no decirlo) también está presente, incluso en los momentos más solemnes de la vida.

La fusión entre el brillante texto de Josep Julien y la interpretación de Moha hace que Bonobo brille con muchísima fuerza. Esto hace que, incluso, el giro final, que queda un poco desdibujado y precipitado, se difumine.

Bonobo en el Teatre Nacional es una obra que te mantiene en vilo durante todo momento. Una obra que nos presenta a un personaje que, en principio, a todos nos causaría rechazo, pero que nos muestra su humanidad, su fragilidad y sus miedos.


  • Lo que más me gustó. Cómo Moha interpreta el texto de Josep Julien. Otro actor o actriz podría haber caído en la narración excesiva y que la obra perdiera toda su gracia. No es el caso. Se consigue una tensión y un ritmo trepidante.
  • Lo que menos me gustó. El giro final. Lo vi precipitado, poco claro y forzado. La pausa y el tiempo que se la da a la narración de todos los hechos, cambia por completo en ese desenlace y despista al espectador/a.

Elia Tabuenca

Elia Tabuenca, filóloga hispánica y periodista digital especializada en cultura y viajes. Lleva más de 8 años dedicada al sector y es una apasionada del teatro, de la literatura, de la música y de los viajes por todo el mundo. Ver mi Linkedin

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