Crítica: UNA – Teatre Lliure

3 out of 5 stars (3 / 5)

Llega UNA al Teatre Lliure, una obra que se mueve entre el teatro y el documental y que recupera a Eva Lyberten, una mujer que fue icónica en el cine erótico de los 70 y los 80. Después de muchos, muchísimos años, en la sombra, Eva vuelve a los escenarios para, esta vez, explicar su historia en vivo y en directo.

Pero Eva nunca ha tenido voz. Ni siquiera cuando rodaba los films: la doblaban. Y Eva tenía muchas voces, tantas voces, que al final ni siquiera ella sabía quién era en realidad. UNA nos habla de la historia de Eva, una historia que puede ser la de muchas mujeres que, persiguiendo su propia identidad, se encuentran en un camino repleto de baches y dificultades.

UNA recupera a Eva Lyberten, una mujer que fue icono del cine softcore español

La historia del cine erótico español cuenta con una gran cantidad de filmaciones en las que el cuerpo y el rostro de Eva son sus protagonistas. Pero Eva desapareció. Eva se esfumó de repente y nadie más supo de ella. Hasta ahora. Ahora que el Teatre Lliure presenta UNA, una obra inspirada en la figura de esta mujer que, en pleno franquismo y post-franquismo, decidió quitarse la ropa y ser la mujer que realmente quería ser. Aunque eso no fuera lo correcto, lo moral ni lo aceptado por nadie de su entorno.

En este montaje nos encontramos con una puesta en escena sencilla, pero íntima en la que Eva y la banda sonora de su vida, interpretada por el saxo de Mireia Tejero, nos cuenta su historia. Una historia en la que su voz se mezcla con otras muchas voces porque, realmente, Eva sigue siendo un personaje desdibujado, un personaje que pudo tener muchas voces y muchas identidades. Y la actriz se confundió con el personaje, una confusión que le dejó una profunda huella y que marcó a su protagonista.

Una buena reflexión sobre el erotismo y la mirada

Durante el espectáculo nos encontramos con interesantes reflexiones sobre el erotismo y el cuerpo de la mujer. Y es que una fotografía de un desnudo es erótica dependiendo del ojo con el que se mire, el erotismo no es el de la modelo, es el que le otorga el espectador.

A lo largo de la obra, asistimos a esta ruptura con la imagen del erotismo y en el que se defiende a una mujer libre, natural y des-erotizada (si esta palabra existe y se puede utilizar). Una mujer que no busca nada más que ser ella misma y que en su propia búsqueda se perdió, se abandonó y se reencontró.

Obra estática y un tanto plana

El problema principal que le veo a UNA es que, debido a la forma que se le ha dado al espectáculo, es bastante plana. El único contrapunto que tiene la obra viene dado por la intervención musical del saxo, pero la narración, las voces en off y la interpretación de la propia Eva comienza y acaba igual. Abundan las reflexiones, las anécdotas, pero falta ritmo, falta más energía, falta algún elemento que rompa y que marque la diferencia.

En definitiva, UNA es una obra de teatro documental interesante y que nos hace reflexionar sobre el erotismo y sobre el desnudo femenino. Pero también nos habla sobre una mujer artista que quiso romper moldes, que quiso ser libre y que, en su búsqueda por la libertad, se dio de bruces con una realidad difícil de digerir: la mujer libre a veces se confunde con la mujer “fácil”, la mujer libertina.


  • Lo que más me gustó: La temática de la obra y la reflexión que genera a lxs espectadorxs.
  • Lo que menos me gustó: La obra es un tanto plana, con pocos cambios y la energía baja.

Elia Tabuenca

Filóloga hispánica y periodista digital. Apasionada del teatro, de la literatura y de la música. Miembro de la cía LetrasConVoz y fundadora de EspectáculosBCN.

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