Crítica: Angle mort – Sala Versus Glòries

Angle Mort, Teatro, escenario, actores, directores, butacas, cultura, Barcelona

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3.5 out of 5 stars (3,5 / 5)

La nueva propuesta teatral Angle Mort creada a cuatro manos por Sergi Berbel y Roc Esquius, bajo la dirección de Lluís Elías y la compañía Apunta Teatre, despegó ayer noche en la Sala Versus Glòries. Una comedia teatral para reírse del despido y los diferentes problemas que se presentan en una empresa pequeña y en la que sus trabajadores tienen una relación bastante estrecha.

Berta Bahr, Ramón Godino, Alberto Lozano y Rafaela Rivas son quienes dan vida e interpretan a estos personajes. Una obra teatral  en la que vemos todos los ángulos muertos y puntos de vista que puede tener una situación incómoda como la de una crisis empresarial.

Angle Mort, una comedia para reírse del despido

En Angle Mort nos encontramos una situación de una pequeña start-up, amenazada por la crisis, que tiene que hacer frente a un despido de uno de sus trabajadores. El director de la empresa pretende despedir a uno de los tres trabajadores que tiene en plantilla para tratar de encajar los números. La start-up parece que no ha acabado de funcionar y se necesita hacer una reestructuración de plantilla.

Cada uno de los trabajadores tratará de ingeniárselas a su manera para que el jefe no les despida y a la vez cubrir a uno de sus compañeros. Aun así, el director les propondrá un finiquito para quitárselos de en medio.

Una puesta en escena atrevida

Angle mort consta de dos partes simétricas donde ocurre lo mismo, pero explicado desde diferentes puntos de vista y por las experiencias que sufren los protagonistas en cada momento. Esto se explica con la importancia que tiene el espacio escénico en la obra. La función ocupa una misma estancia divida en dos: el despacho del director y la sala de espera. De ahí que la obra sea simétrica y esté divida en dos partes, como estancias hay en el escenario.

En la primera parte el público ve y escucha qué ocurre en el despacho del director cada vez que uno de los empleados entra en escena. Este será el foco principal, mientras los demás, esperan en la sala de espera a oscuras en un segundo plano y sin voz, actuando a través de gestos.

En la segunda parte es al contrario. La acción vuelve a iniciarse desde el principio, transcurriendo todo igual, pero ahora el foco está en la otra estancia. Ahora es aquí donde transcurre todo. Escuchamos, entendemos y nos reímos con las indecisiones, nervios y miedos que sufren los protagonistas. En el despacho del director la acción seguirá transcurriendo, pero en ese segundo plano, a oscuras y solo con gestos.

Cabe destacar el gran trabajo de gesticulación por partes de los actores debido a que el guión de la obra vaya encajando.

Guión un tanto repetitivo

En cuanto al guión y formato de la obra, quizá es la parte que menos funciona. Es un formato atrevido, pero el hecho que sea una obra simétrica y que tengamos que ver de nuevo la obra desde el principio es un tanto redundante. La idea de incorporar la gesticulación es buena. Pero no suficiente para mantener la expectación del público todo el tiempo. Volver a iniciar la historia desde el principio es algo arriesgado: se pierden o se olvidan detalles y el golpe de efecto es un tanto tardío. Este planteamiento hace que se pierda la atención que ya se había captado.

Interpretaciones muy bien trabajadas

Angle Mort mezcla de forma muy sutil la combinación gestual y la interpretación de los actores consiguiendo un resultado muy potente. Se busca y el juego entre la palabra y los gestos continuamente para crear un clima agradable al espectador. Con cada uno de los gestos, podemos sentir el sufrimiento, y cómo afrontan el problema los protagonistas. Una situación que podríamos encontrarnos en primera persona en nuestro día a día.

Todo un reto al que Lluís Elías ha conseguido transmitir el guión de una forma precisa y directa. Aunque la obra sea simétrica y vivamos esas dos perspectivas repetidas: primera la visión de un lado y después la segunda. Se consigue que a través del humor y la gestualidad, el silencio y la intriga de la habitación silenciada nos mantengamos atentos por la preocupación que nace dentro de los protagonistas.

En cuanto a la interpretación actoral, el cuarteto de actores está compuesto por: Ramón Godino, Berta Bahr,  Alberto Lozano y Rafaela Rivas. El primero es quien interpreta al director y los otros tres son los trabajadores. El peso de la obra sin duda cae en estos tres, mostrando cada uno de ellos un comportamiento distinto frente a la situación que se les presenta. Quiero hacer especial mención tanto a Alberto Lozano como a Rafaela Rivas quiénes a través de su personaje consiguen crear una muy buena sintonía y provocar esa faceta humorística frente al momento trágico.

Alberto Lozano, además es el único hombre en el papel de empleado y el hecho de que las otras dos sean compañeras mujeres, destaca. El personaje vivirá diferentes situaciones chocantes que tratará de afrontarlas, hasta conseguirlas. El personaje de Rafaela Rivas también consigue hacer un cambio en la función. De modo que la veremos con distintos puntos de vista a medida que avanza la obra.

Angle Mort como metáfora de la realidad

Una obra en la que puede acercarnos a la realidad de hoy en día y que muchas veces nos podemos encontrar todos en situaciones de este estilo. Angle Mort trata de contar las numerosas perspectivas que cada uno puede tener ante una situación trágica como la que puede ser un despido.

Anímate a pasar por el teatro y desconectar con una experiencia escénica como esta, cargada de incertidumbre, nervios y humor cuando te encuentras en una situación a la que no te has enfrentado nunca y no sabes cómo salir de ella.

  • Lo que más me gustó: La interpretación de los actores y la puesta en escena
  • Lo que menos me gustó: La propuesta del guión, que fuera una obra simétrica

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