Crítica: Tinc un bosc al cervell – Sala Beckett

Tinc un bosc al cervell es un relato estremecedor sobre la pérdida que convierte la mente en un laberinto. La propuesta parte de una situación devastadora: la desaparición de un hijo en un centro comercial. A partir de este hecho, la obra construye una experiencia intensa que se adentra en el dolor, la culpa y el caos mental de una madre incapaz de procesar lo ocurrido.

Una desaparición que lo cambia todo

Tinc un bosc al cervell arranca con un suceso abrupto: una madre pierde a su hijo pequeño. Sin embargo, en lugar de desarrollar una historia lineal, el montaje se centra en las consecuencias psicológicas del hecho. Lo importante no es lo que ocurre, sino lo que queda dentro: una mente fragmentada por el trauma.

El escenario se convierte así en un espacio mental donde se mezclan recuerdos, miedos y pensamientos obsesivos, construyendo un universo emocional más que narrativo.

Guadalupe Sáez ofrece un ejercicio de entrega total

El peso absoluto del espectáculo recae en Guadalupe Sáez, quien firma e interpreta la obra. Su actuación es el motor del montaje y destaca por su intensidad y su enorme exigencia física y emocional.

Sáez construye a la madre desde la fragilidad extrema, transitando entre la angustia, la culpa y la desesperación con una verdad escénica muy impactante. Además, mediante cambios de voz y registro, da vida a otras presencias (como el hijo o voces externas), reforzando la idea de que todo sucede dentro de su mente.

El resultado es una interpretación muy potente y sostenida, que convierte el dolor psicológico en una experiencia casi física para el espectador.

El “bosque” como metáfora del trauma

El gran acierto de la Tinc un bosc al cervell es su dimensión simbólica. Ese “bosque” del título representa la mente de la protagonista: un espacio denso, caótico y sin salida clara.

La puesta en escena refuerza esta sensación y convierte la función en una experiencia casi sensorial, donde el espectador queda atrapado en ese mismo estado de confusión emocional.

Tinc un bosc al cervell es una propuesta dura que analiza el dolor desde dentro. Destaca especialmente por la entrega de Guadalupe Sáez, en un trabajo interpretativo que sostiene todo el peso emocional del montaje.

  • Allò que m’ha agradat més: la sensibilitat amb què es tracta el tema i com et fa connectar emocionalment.
  • Allò que m’ha agradat menys: que en alguns moments pot ser lent o una mica confús.
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