Desde que irrumpieron con North (2016), Morgan sigue apostando por una música donde el soul, el rock sureño y el blues conviven sin artificios. Ahora, la banda, formada por Nina, Paco, Ekain y “Chuches”, regresa con “Hotel Morgan“, un álbum grabado entre los paisajes de Noruega que, paradójicamente, contiene algunas de sus canciones más cálidas y experimentales hasta la fecha.
En Espectáculos BCN hemos hablado con Ekain, el batería de la banda, sobre la intuición, los lazos que los mantienen unidos tras cientos de kilómetros de furgoneta y su idilio con Barcelona, ciudad que volverá a recibirlos el próximo 24 de enero en la Sala Razzmatazz.
Morgan nos invita a entrar en su “hotel” particular, quitarnos los zapatos y disfrutar del camino, sin prisas y con paso firme.
Hablamos con Ekain, batería de la banda Morgan
1. Os marchasteis al frío de Noruega para grabar un disco que respira soul y sonidos del sur de EE. UU. ¿Qué buscabais en ese aislamiento nórdico?
Añadir una experiencia más al hecho de grabar un disco, creo. Grabar un disco es importante, pero sumarle la experiencia de un viaje juntos, que era algo que teníamos muy hablado en la furgoneta —lo de hacer un viaje—, nos gustó. Nos gustó la experiencia de grabar el anterior en un estudio de residencia, así que nos pusimos a buscar por todo el mundo.
El de Noruega nos fascinó. Así que sumamos los dos planes: el viaje y el estudio de residencia fuera de España. Las canciones van y vienen, algunas se quedan, otras desaparecen, pero la experiencia la vamos a recordar siempre.
2. El título del álbum, “Hotel Morgan”, nos invita a “alojarnos” en vuestra música. Si Hotel Morgan fuera un lugar real, ¿cómo sería?
Hubo uno de los hoteles en los que paramos a mitad de camino en Noruega, entre Oslo y Giske. Una casa de madera grande, al borde de un lago, en el bosque y con un piano en el salón; una mesa grande donde comer juntos y cantar, sin horario, ni recepción… como una casa de algún familiar que está vacía y que visitas en algún momento.
Fue mágico porque llegamos al hotel, estábamos solos, pero seguro que si hubiera habido algún huésped más se hubiera unido con nosotros. Me alegra haber encontrado algo parecido en la portada. (Por cierto, el hotel al que hace referencia es este: Villa Hasselbakken, por si pica la curiosidad 😉 )

3. En este disco hay más presencia de programaciones y teclados. ¿Cómo habéis logrado introducir estos elementos más tecnológicos sin perder ese “sonido humano”?
Gran parte de la culpa la tiene Martín García, el productor. Antes de empezar a maquetar el disco, empezamos a ensayar con él y tuvimos varias reuniones en las que comentamos que queríamos cambiar un poco la manera de trabajar. Hasta ahora siempre habíamos presentado la canción en un local y la tocábamos hasta que dábamos con algo que nos gustaba a todos.
Con este disco queríamos cambiar el proceso y él nos propuso intentar trabajar de una manera más quirúrgica, usar los instrumentos en base a la necesidad de cada parte. Una manera curiosa de trabajar porque no sabíamos cómo iban a sonar algunas partes, y algunos teclados o programaciones se metieron a lo último. Gran parte de la culpa es suya y estamos contentos de haberlo hecho así, porque de repente ves otra manera de hacer las cosas que te sorprende.
4. Alternáis el castellano y el inglés de forma muy natural. ¿Sentís que hay historias que solo se dejan contar en un idioma concreto, o es una decisión puramente musical basada en la sonoridad?
Yo creo que es un poco lo primero: hay cosas que salen primero en inglés y salen solas, no hay que pensar mucho. Y cuando sale, sale, sin forzar nada ni pensarlo demasiado. Brotan las canciones en cada idioma.
5. En la canción “Altar” contáis con el legendario Steve Hunter. ¿Cómo fue el proceso de ver a un maestro de ese calibre poner su sello en una composición vuestra?
Imagínate… alucinante. Conocemos a Steve desde hace años. Paco fue su alumno en Estados Unidos; Steve Hunter fue su profesor y tienen buenas migas, son amigos. Steve se mudó a España hace años y nosotros siempre lo visitamos cuando hacemos gira.
Así que vimos un hueco clarísimo con un solo de guitarra de Steve. Siempre queríamos hacer algo, le hemos invitado a conciertos, pero en esto se animó y mandó una toma. Se lo pedimos por la tarde y por la noche ya teníamos la respuesta. Fue flipante.
6. Siempre se dice que Morgan tiene un instinto especial para ir por el camino correcto de forma independiente. Mirando hacia atrás, ¿cómo definiríais vuestra evolución?
No tengo ni idea… Pero sí que es verdad que intentamos guiarnos por la intuición y porque cada decisión que tomamos sintamos que es la correcta. A veces nos equivocamos, muchas veces, pero ese primer sentimiento interno suele ser el correcto.
Intentamos siempre guiarnos, no volvernos locos por cosas externas y fijarnos más en lo que nos pasa internamente. Ir tranquilos, con paso firme, despacio, sin precipitarnos por llegar a ningún lado. Sabemos que la música bien hecha llega donde tiene que llegar. Eso es lo importante en nuestra carrera.
7. Barcelona siempre os ha acogido con mucho cariño. ¿Tenéis algún recuerdo especial de vuestras visitas anteriores a la ciudad?
La primera vez fuimos al Jamboree; era un día entre semana y agotamos las entradas. Con otras bandas había ido a Barcelona, pero esta respuesta no la esperaba. Sin promoción, ni que nadie nos conociera, agotamos las entradas. Poder llegar ahí, a un sitio tan emblemático y que estuviera lleno, me sorprendió. Desde entonces sé que en Barcelona está todo bien.
Terminamos la gira del segundo disco en Barcelona, pre-covid, en Apolo, y también tengo recuerdos impresionantes porque es uno de nuestros sitios favoritos. También tocamos en el Grec y fue la leche. La gira anterior en el Palau fue el mejor concierto de toda la gira.
No hay ningún concierto en Barcelona que no haya sido memorable para nosotros. No solo por el concierto, sino por el lugar y la respuesta del público.











