Antígona de Sófocles: resumen corto y análisis literario

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Antígona es la secuela de la herencia trágica de Edipo. El mito instrumentalizado con alto contenido político y dramático es uno de los estandartes de la obra de Sófocles. En Espectáculos BCN queremos adentrarnos en una de las tragedias griegas más famosas y conmovedoras, Antígona de Sófocles.

Antígona reta las leyes civiles para honrar a su hermano, considerado traidor a la patria, con un funeral digno. Para Antígona, el deber divino y el amor fraternal están por encima de cualquier mandato político y ley humana. La contraposición del orden cívico y divino es la base argumental de esta obra, y convirtió a Antígona en una de las tragedias más influentes. Vamos a conocerla a continuación

Antígona de Sófocles: resumen

Antígona, Ismene, Eteocles y Polinices son cuatro hermanos, hijos de Edipo y Yocasta, y herederos de Tebas. Eteocles y Polinices habían luchado una cruenta guerra civil por el trono, ambos perecieron; y Antígona e Ismene lloran su muerte.

Tras la muerte de ambos, Creonte, hermano de Yocasta asciende al trono. Decide enterrar con honores a Eteocles y deshonrar el cuerpo de Polinices condenándolo por traición a la patria. Polinices será dejado a la intemperie sin entierro formal, condenando su alma a vagar por la tierra como castigo.

Antígona y su decisión

Antígona se niega a acatar la decisión de Creonte y decide sobreponer el deber y amor familiar, ante el deber de estado y al orden político. Procura enterrar a su hermano honrosamente sin la ayuda de Ismene que se negó a desafiar a Creonte . Creonte se entera del desacato y ordena capturar a quienes estén involucrados.

Capturada y presentada como culpable ante Creonte, Antígona asegura estar orgullosa de sus actos. Acusa a Creonte de inmoral, pues ha pretendido sobreponer las leyes de los mortales ante las leyes divinas. Creonte acusa también a Ismene de cómplice, ella no lo niega y prefiere dejarse condenar junto a su hermana. Creonte las condena a muerte, pero Antígona logra que Ismene sea eximida. La condena es ser enterrada viva en una tumba excavada en roca.

Creonte frente las consecuencias de sus acciones

Hemón, hijo de Creonte y prometido de Antígona, interviene tibiamente por el destino de Antígona. Sin embargo, las acusaciones se vuelven pesadas contra su padre, y la discusión explota, terminando con el rompimiento entre padre e hijo.

Creonte no quiere ser acusado de la muerte de Antigona después de saber del enfado popular y familiar. Decide entonces, enterrarla viva pero con agua y comida.

Antígona es trasladada a la tumba y la altivez y resolución que la habían caracterizado han palidecido. Tiresias, adivino de la corte, insta a Creonte a revertir las ofensas que ha levantado contra los dioses. Tiresias dice que debe enterrar a Polinices, pues los dioses están enfadados. También debe buscar otro castigo para Antígona, porque enterrar a alguien vivo es sacrílego. Creonte le acusa de corrupto, y Tiresias advierte de la profecía que pesara sobre él. Creonte decide, entonces, rectificar y va en busca de Antígona.

En la tumba de Antígona, Creonte se consigue con Hemón lamentándose sobre el cuerpo sin vida de su prometida. Antígona se había colgado. Hemón intenta atacar a su padre y termina suicidándose.

Creonte regresa al palacio con el cuerpo de su hijo y se encuentra con la noticia de la muerte de su esposa, quien habiéndose enterado de la muerte de Hemón se ha suicidado también. El coro termina reflexionando sobre el respeto a las leyes divinas y la prudencia.

Antígona de Sófocles: análisis

Sófocles está entre los autores de literatura clásica más importantes. Su obra es recurrentemente asociada a dos de los temas fundamentales de la sociedad griega: política y religión. Antígona está atravesada por ambos tópicos de principio a fin. Las tragedias de Sófocles están también trazadas sobre el sentido de la justicia y sus implicaciones. Vamos a repasar algunas de las cuestiones más interesantes de esta obra.

Política en Antígona: democracia y sus peligros

Antígona está contextualizada en el periodo en que la democracia empezaba a configurar el poder en la antigua Grecia. Sófocles fue, según sus biógrafos, un activo participante de la política de su región. Y esa participación y sus creencias políticas son parte importante de la forma en la que podemos comprender sus obras.

Creonte asciende al poder tras una cruenta guerra civil entre sus dos sobrinos, herederos primarios al trono. Creonte no es un dirigente democrático, pues las posiciones políticas dentro de la tragedia son heredadas.

Pero, Sófocles recurre a Creonte para ejemplificar el riesgo de la autocracia y de gobernantes alejado del interés del pueblo. Durante toda la trama, diversos personajes instan a Creonte a reflexionar, pues, el pueblo y los dioses repudian su decisión.

Pero, Creonte se presenta como un líder totalmente desinteresado en el bienestar popular. Sófocles advertía que, si no se consideraba el interés del pueblo en las decisiones gubernamentales, podría llegarse a la autocracia. Valiéndose del mito popular, el autor juzga el ejercicio del poder, o tal vez, el poder político en sí mismo.

Derecho y desobediencia civil

Del tema de la autocracia se desprende el tema de la desobediencia civil. Y es que, el despotismo de Creonte fomenta situaciones como la sublevación de Antígona ante su decisión. La obra de Sófocles está llena de paradojas, y Antígona no escapa de esto. ¿Es más importante el orden político de una nación o las obligaciones naturales y familiares? ¿Qué tanto peso debería tener el mandato político en la vida individual de cada ciudadano? ¿El orden social deberá prevalecer como motivo fundamental de las decisiones de estado? Son todas cuestiones planteadas por Sófocles y que Antígona parece no responder, pero si sembrar en el lector.

Creonte, en la figura del mandatario, decide deliberadamente irrespetar los derechos y libertades individuales.

Si bien no es un concepto desarrollado en Grecia, el respeto por las decisiones individuales se perfilaba como preocupación filosófica. Sófocles, además, vuelve aún más paradójica la situación al exponerla desde la figura de una mujer. Así añadía un ítem más a las cuestiones a reflexionar para responder las interrogantes que nos plantea la trama.

Justicia divina y justicia humana

La estructura narrativa de la tragedia de Sófocles recurre a la formulación de personajes dicotómicos. Antígona y Creonte representan polos opuestos del espectro del pensamiento frente a la cuestión de la justicia y la moralidad.

Antígona defiende la divinidad, las leyes divinas, la fidelidad y amor familiar. Creonte, por su parte, el hombre de Estado, comprometido con la política y las leyes morales por encima de todo. La confrontación entre dos perspectivas de la justicia es el hilo conductor para toda la trama.

Para Antígona, el amor filial, el respeto a las tradiciones y la vida después de la muerte son más importantes que la vida mortal, por eso prefiere la muerte. Creonte, por su parte, justifica sus decisiones en la idea de que la traición a las leyes humanas no debe ser perdonada. Para Creonte, el orden político y moral, y la paz en última instancia, están por encima de los compromisos familiares o divinos.

La fuerza trágica

El destino como fuerza ineludible e inapelable es una de las motivaciones principales de las tragedias griegas. Los griegos entendían, aunque a veces disentían, que el destino es algo incontrolable, definido enteramente por la divinidad.

Sófocles demuestra, en las últimas líneas de su obra, en boca del Corifeo que “no hay hombre que pueda eludir lo que el destino le ha fijado”. Independientemente de cuál de las dos perspectivas de la justicia fuese más o menos acertada, todos obtuvieron consecuencias por sus acciones.
Los dioses depararon la perdida familiar para Creonte como consecuencia de su apego a las leyes divinas y su repudio al deber familiar. Para Antígona el destino fue la muerte, porque no se pueden romper las leyes civiles sin condena. En el caso de Antígona, además, es atenuante la sucesión trágica de su linaje, empezando por su padre Edipo.

La mujer en Antígona

Otra muestra de las personificaciones dicotómicas de la narrativa de Sófocles es Antígona y su hermana Ismene. La mujer griega se posicionaba en los escalafones más bajos del orden social, y es interesante que Sófocles eligiera una mujer como heroína.

Durante la obra, Sófocles repite constate y rotundamente argumentos sobre el sometimiento y demérito de las mujeres. Esta acción recalcitrante más que un reflejo del orden social, aparenta una objetivación crítica.

Antígona se presenta como la mujer capaz de tomar decisiones independientes llevadas por su propia conciencia. También como representante del deber familiar, el amor y el acatamiento divino. Ismene, por otro lado, es la mujer arquetípica de la época, en total situación de rendición y sumisión ante la jerárquica masculina. Ismene es incapaz de sublevarse ante el orden social y los mandatos jerárquicos, aunque pueda compartir los reclamos de Antígona.

Creonte es, sobre todo, quien más oposición tiene a ceder ante los reclamos e interpelaciones de una mujer, demostrándolo constantemente. En las disertaciones de Creonte incluso acusa a su hijo de insensato por defender a una mujer. La negativa de ceder ante las peticiones y diligencias de Antígona y otros personajes que le instan a revocar su sentencia a muerte tienen que ver no solo con su juicio político, sino con la intemperancia de Antígona ante su papel de sumisa.


 

Aimara Villanueva

Soy editora y correctora desde hace más de 10 años, investigadora, redactora y una voraz lectora. Generadora de contenidos y Content manager desde hace 5 años. Soy egresada como Licenciada en Letras mención Políticas culturales de la Universidad Central de Venezuela, con diplomados y cursos en edición y ruta editorial. Finalista en festivales internacionales. (Margarita, 2011).

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