Crítica: Cupido Perdón – Sala Ars

Cupido Perdón

2.5 out of 5 stars (2,5 / 5)

Cupido Perdón es una propuesta teatral que se puede ver en Sala Ars y que nos presenta el reconocido humorista CarlitosUn monólogo desvergonzado donde se habla del amor y el sexo.

La interacción, el factor clave de Cupido Perdón 

Carlitos se presenta como un chico cercano, ya se acercó a todos los asistentes para saludar antes de entrar a la sala. Durante el espectáculo, se refería al público para dar respuesta a preguntas planteadas. Esta interacción hizo que todos nos sintiéramos parte del espectáculo, además de generar una sensación de comodidad necesaria en este tipo de monólogos.

El artista mantuvo cercanía durante toda la obra, incluso, al final, una chica del público subió al escenario para enriquecer la finalización del monólogo.

Esta interacción consigue que cada función sea diferente, ya que las respuestas y opiniones del público, permiten al personaje improvisar partes del mismo.

Desdoble de personajes

Sin duda, uno de los mejores momentos del espectáculo fue cuando Carlitos se disfraza para convertirse en el Doctor Gasmo. El monólogo se enriquece mucho con este personaje, que da un buen toque de humor a la obra y provoca las risas de los espectadores.

Este desdoble de personajes fue clave para mantener el ritmo del espectáculo, que no fue lento en ningún momento. Un monólogo ágil y enriquecido de personajes que hacen que en ningún momento tengas que mirar la hora.

Una obra llena de tópicos

Pese a ser un monólogo por momentos divertido, lo cierto es que Cupido Perdón está lleno de tópicos sobre hombres y mujeres. Carlitos intenta desmontarlos a lo largo de la obra, pero acaba cayendo en de referirse a ellos durante el espectáculo.

Aunque intenta provocar las risas de los espectadores, el humor resulta básico y lleno de estereotipos tales como “los hombres llevan un simio dentro” o “nunca sabes lo que quieren las mujeres”.

En ese sentido la obra me dejó fría, esperaba un humor más elaborado, sin la necesidad de comparar constantemente las diferencias entre hombres y mujeres. Las constantes referencias “falocéntricas” del humorista hacen que por momentos la escena resulte algo incómoda.

Muy enfocada al público heterosexual

Este apartado fue el más chocante a mi parecer. En los tiempos que corren, se espera un tratamiento del amor más diverso por parte del monologuista. Aunque intentaba hacer referencias a las parejas no heterosexuales, se centró en describir el amor entre personas de distinto sexo.

A lo largo del monólogo, Carlitos hace constantemente referencia a las parejas heterosexuales, salvo en ocasiones que menciona frases como “a los gays no les pasa”.

El público general quizás pueda sentirse identificado por los tópicos que recalca continuamente. No obstante, si tu orientación sexual difiere de la heteronormativa no vas a sentirte identificado.


  • Lo que más me gustó: la interacción de Carlitos con el público.
  • Lo que menos me gustó: su enfoque al público heterosexual y los estereotipos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *