Crítica: ¡Chakapum! – El Terrat en El Tívoli

4.5 out of 5 stars (4,5 / 5)

Chakapum es un musical de El Terrat que se presenta como un homenaje a la rumba catalana y al pueblo gitano. Una propuesta que mezcla música, humor, danza y performance para contarnos la historia de Litus, un cantante que nos invita a realizar un viaje por la historia de la música rumbera y por la ciudad de Barcelona.

Chakapum, un musical de rumba catalana divertido, emotivo y perfecto para los amantes de la música

¿Cuál es el origen de la rumba catalana?, ¿quién fue el que la creó?, ¿a quién se le debe atribuir el «ventilador» rumbero? Estas son algunas de las preguntas que se lanzan sobre el escenario del Tívoli, espacio escogido por El Terrat para presentar su Chakapum, un musical lleno de talento en el que los asistentes hacemos un viaje histórico para reencontrarnos con esta música tan nuestra.

Pero estas preguntas no se pueden responder porque la música es arte humano, arte social, arte en movimiento. El mestizaje cultural y musical está muy presente a lo largo de esta obra que nos demuestra cómo todos los pueblos estamos unidos y, precisamente ahí, radica nuestra riqueza y nuestra grandeza. Una fusión de sones cubanos, africanos y europeos hicieron que apareciera la rumba catalana. Y, seguramente, nos dejamos más influencias que aún ni siquiera conocemos.

Pero el debate está servido y todos creen tener la razón. «La rumba la inventó Peret», «Lo hizo el Gato Pérez». Estas son algunas de las afirmaciones que se nos presentan en este espectáculo, en una escena buenísima que nos traslada a las calles de Barcelona y nos muestra las discusiones y debates que lo único que intentan es apropiarse de algo tan rico, variado y mestizo como es la música.

Creo que lo más destacado de Chakapum es ese mensaje de multiculturalidad que se lanza. Y se hace con un tono divertido, sencillo y muy cercano que hace empatizar al máximo con el espectador. Porque, al fin y al cabo, ¿qué sabemos nosotros? Incluso científicos analizando el origen de la rumba, analizando sus sonidos y sus melodías, terminarán con un rotundo NO LO SÉ, un acto de sinceridad y honestidad que da una patada a todos los deseos de apropiación cultural.

Un mestizaje que no solo vemos a nivel cultural, sino que el propio Litus lo tiene en su interior: ¿soy rockero?, ¿o soy rumbero?, ¿qué soy? La misma duda que se plantea sobre el individuo que, al igual que la música, también intenta siempre ser «puro» y concreto. Pero no lo somos. No lo somos y eso es lo que nos hace ser interesantes, ricos, variados y llenos de sorpresas. ¡Viva la mezcla, viva la fusión!

Una propuesta con toques de humor frescos y actuales

Un viaje por la historia de la rumba catalana podría ser un espectáculo denso y aburrido. Pero Chakapum no lo es, más bien al contrario. Xenia Reguant ha dirigido este espectáculo de una forma que casi roza la perfección: se mezcla clown, performance, teatro de objetos, danza, música en directo y teatro de un modo muy bien hilvanado que te hace vivir un torrente de emociones en todo momento.

Gracias al uso del humor fresco y sorprendente, se crean escenas que te harán partirte de risa, con salidas de tono muy actuales y aplaudidas. Lo de la España Trans ME ENCANTÓ, un gag simple y sencillo, pero totalmente irónico y actual.  Aquí es donde se ve la personalidad de El Terrat: no han creado un musical que solo habla de la rumba, sino que han creado un musical que habla de las personas, que nos hace reír y que tiene una puesta en escena brutal que se mueve entre la performance y los audiovisuales. 

El resultado es una experiencia increíble para los sentidos que hará que bailes desde la silla, que se te haga un nudo en el estómago con algunas escenas y que salgas del teatro con ganas de reír, cantar y bailar rumba. ¡Una auténtica fiesta jarana! Además, tiene un final espectacular y un cierre dramatúrgicamente muy bien elaborado.

Porque el Chakapum es la alegría de vivir y, al final, todos terminaréis compartiendo esa alegría entre palmas, taconeos y baile.


  • Lo que más me gustó. La defensa de la música como un arte multicultural, variado y de todos y para todos.
  • Lo que menos me gustó. Se presenta como un homenaje al pueblo gitano y a la rumba catalana. Sin embargo, no hay ni un solo artista gitano en la obra, ni un palmero, ni un músico, ni un cantaor… Creo que hay muchas personas de etnia gitana con arte suficiente como para formar parte de un espectáculo que homenajea a este pueblo, ¿no?

Elia Tabuenca

Elia Tabuenca, filóloga hispánica y periodista digital especializada en cultura y viajes. Lleva más de 8 años dedicada al sector y es una apasionada del teatro, de la literatura, de la música y de los viajes por todo el mundo.

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