Crítica Els ulls de Dalton – Escenari Joan Brossa

Els ulls de Dalton, teatro, escenario, escenario Joan broza, Barcelona, cultura

5 out of 5 stars (5 / 5)

El escenario Joan Brossa nos propone con “Els ulls de Dalton” una obra que nos hará sentir, pensar y reflexionar sobre el paso del tiempo, el amor y la culpa. Una sesión en la que veremos una trama llena de sufrimiento, tristeza, y remordimientos del pasado. Del 3 al 21 de febrero la obra estará disponible en el teatro para que vayas a disfrutar de un drama sentido, excelente y directo.

Iñaki Garz ha construido una obra a partir de dos personajes en los que el paso del tiempo y sus remordimientos acaba con ellos. Los actores que interpretan estos personajes son Arnau Marín y Andrea Portella que representan a una pareja que está anclada en sus miserias del pasado. Además la obra cuenta con el añadido de música en directo a cargo de Irene Gellida.

Els ulls de Dalton desde la perspectiva de los protagonistas

Els ulls de Dalton nos aproxima de forma muy detallada y con una visión muy estrecha todos los estados de ánimo por los que pasan los protagonistas de la obra. La distribución de las butacas de la sala nos muestra todo tipo de detalles que se valoran mucho más y mejor. La actuación de ambos personajes es brillante.

Ambos interpretan un papel muy bien trabajado: el aspecto físico de cada uno de los personajes, sus tics y manías, su gestualidad en escena, son fantásticos. Arnau Marín y Andrea Portella, los protagonistas de la trama llevan sus personajes a un choque de tensiones con una increíble compenetración entre ambos, creando un juego en escena atractivo y agradable que consigue permanecer la atención a lo largo de toda la obra.

Un guión muy bien trabajado

La historia que nos cuentan es sutil, intrigante y misteriosa. Al espectador le supone una curiosidad conseguir descubrir que es lo que realmente esconden los personajes, su verdadera historia o qué relación pueden llegar a tener entre ambos. Son personajes grises y misteriosos que no nos generan mucha confianza. Aun así tienen secretos ocultos que hacen poner en valor su historia y apreciarlos como tal.

La música tiene un papel sensacional

La música en la obra hace un papel sensacional. El director escogió ponerle música al drama y sin duda es todo un acierto. Además, la presentación de esta, es en directo. Un hecho que todavía la hace más especial, si cabe. La música que suena, viene a cargo de la cantautora y actriz Irene Gellida, que acompañada de la guitarra entona una velada increíble. Los momentos en la que la música interviene son brillantes.

La música envuelve al escenario y se apodera de él para transmitir y magnificar el momento álgido de la acción que está sucediendo en la obra. Que las canciones que suenan, sean creación de la propia autora aún hace que sea más idílico todo. La música juega con los sentimientos de cada escena con la que coincide.

La escenografía acertada

Aunque la sala del escenario Joan Brossa no sea muy grande, el espacio está muy bien conseguido. Dos escenas a lo largo de toda la obra, separadas por una pared invisible entre los actores y que el espectador puede ver en todo momento. Unos espacios sencillos, pero muy bien acertados según la descripción y la vida que lleva cada uno de los personajes. Toda la acción sucede en las mismas estancias y ambos actores la hacen grande, ya que la ocupan toda, la invaden, la hacen suya. Incluso hay un detalle de una ventana con la que también se le da especial interés. Un espacio muy bien seleccionado, sin duda.

Desenlace potente

El desenlace final y la forma del cierre de la función es sencillamente brillante, sugerente y de una sensibilidad atronadora. Imágenes y recuerdos que se reproducen en miradas. Una mirada transparente, sincera y amenazante. Porque a veces las miradas pueden interpretarse desde distintos puntos de vista, como “Els ulls de Dalton” quien lo mira de una forma diferente al resto, ya que cada uno escoge cómo mirar y afrontar la vida.


  • Lo que más me gustó: El argumento de la obra y la música.
  • Lo que menos me gustó: Nada. Me gustó absolutamente todo.

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