Crítica: Enterrando a Dodot – La Gleva

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3 out of 5 stars (3 / 5)

Interesante propuesta de la joven compañía FVCIT, que nos presenta Enterrando a Dodot, de Pablo Macho Otero, donde tres mujeres se enfrentan al colapso ecológico del planeta encerradas en un refugio “autoabastecido”, literalmente.

No se trata de una relectura del «Godot» de Beckett, aunque podemos encontrar cierta semejanza en la situación absurda de la existencia y la pérdida de esperanza, así como en la estructura de algunos de los diálogos, que alternan entre la comicidad y la tragedia.

Enterrando a Dodot cuenta con un espacio escénico remarcable

En Enterrando a Dodot destaca sin duda la original construcción del espacio escénico, tanto la concepción del refugio, de Yaiza Ares, como el diseño de la iluminación de Joan Esteve. La “burbuja” de plástico que encierra a las actrices nos transmite certeramente la trágica y claustrofóbica situación que padecen los personajes.

También nos aleja de la presencia física de las actrices, que en una sala pequeñita como La Gleva sería un plus, aunque en estos tiempos de virus y confinamientos nos anticipa una «normalidad» terrible de aislamiento del mundo exterior, lo que no deja de ser un interesante motivo de reflexión.

Con la miel en los labios

Nos preguntamos si la protección necesaria del medio ambiente es el tema de la obra o solo la excusa, a mí me interesó más la situación que viven dentro de “la burbuja”. Desde mi punto de vista, con un planteamiento tan potente como el que tiene Enterrando a Dodot, el desarrollo se queda corto en este aspecto.

El texto se recrea en lo anecdótico (no haré “spoiler”), y aunque tiene momentos profundos, nos deja con hambre sobre las motivaciones de las protagonistas, sobre su convivencia y relaciones entre ellas, y sobre el efecto del aislamiento en su psique.

En todo caso, las jóvenes actrices Emma Arquillué, Daniela Brown y Laura Roig defienden muy dignamente sus papeles, con cierta ataraxia seguramente consciente dada la dramaturgia existencialista de la obra.


  • Lo que más me gustó: la idea original y la construcción del espacio escénico.
    Lo que menos: la prevalencia de la anécdota frente al tema y al desarrollo psicológico de los personajes.

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