Crítica: Esperando a Godot – Teatre Goya

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Cuando Samuel Beckett escribió Esperando a Godot, seguramente debía imaginar en su cabeza a los actores que habrían de interpretar a los personajes. Después de ver el montaje en el Teatre Goya, creo que, si hubiera vivido ahora, habría escrito la obra para Alberto Jiménez y Pepe Viyuela. Didí i Gogó son Alberto Jiménez y Pepe Viyuela. No es que ambos actores se pongan en la piel de sus personajes, es que son los personajes.

«Llevamos 50 años haciendo lo mismo.»

Esperando a Godot llega al Goya con una interpretación magistral de Viyuela y Jiménez

Didí y Gogó esperan a Godot en un camino polvoriento, al lado de una vía de tren y de un árbol seco. El tiempo pasa y hablan. Sus discusiones repetitivas y absurdas nos recuerdan las discusiones de una pareja que ya lleva muchos años junta, discusiones en las que ya no importa lo que se dice… solamente importa que alguien dice alguna cosa.

«-Supongo que no te aburro. – No, no te escucho.»

Unos diálogos que se ven interrumpidos por Pozzo (Fernando Albizu), un hombre un hombre rico que utiliza su poder para maltratar a Lucky (Juan Díaz), su criado. Pozzo es un hombre que parece un director de pista de un circo, con sus aspavientos y su actitud. Lucky ya no es ni una persona, es casi un animal acorralado, que muerde por miedo.

«Es como si estuviéramos en un espectáculo… ¡en el circo!»

Una última interrupción, un chaval (Jesús Laví) aparecerá para romper la monotonía de la rutina de la espera.

«¿Qué hacemos aquí?»

Un montaje dirigido por Antonio Simón

Antonio Simón dirige este montaje con gran acierto. El ritmo es constante, no hay pausas inexplicables, la historia capta el interés del público durante toda la función… Es un gran trabajo. Un gran trabajo que ha podido llevar a cabo porque los actores con los que está trabajando son estupendos y parecen salidos directamente del texto de Samuel Beckett.

La escenografía de Paco Azorin es un acierto. Un paisaje desolado con un camino que no lleva a ninguna parte, unas vías de tren muertas… un árbol seco… un paisaje que parece la nada dentro de la nada.

Esperando a Godot, en el Teatro Goya, es un montaje para no perdérselo. Una lección de buen teatro. Una lección magistral de interpretación de Pepe Viyuela y Alberto Jiménez, dos actores que dejan de ser ellos mismos para ser Gogó y Didí. Y nos lo creemos.


  • Lo mejor de la obra: Alberto Jiménez y Pepe Viyuela.
  • Lo peor de la obra: el móvil que sonó repetidamente. Cuando nos piden que apaguemos los móviles, se supone que todo el mundo entiende el mensaje ¿no? ¿NO? Pero ni esta interrupción indeseada logró desbaratar el espectáculo. Sobre el escenario los actores fueron muy profesionales e ignoraron el móvil. ¡BRAVO!

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