Crítica: Els homes són de Mart i les dones de Venus – Sala Aquarella

El conocido actor catalán Jordi Díaz Moreno, nos presenta Els homes són de Mart i les dones de Venus en la Sala Aquarella de Barcelona. Presenta un monólogo de humor presentando los tópicos más famosos que se pueden ver reflejados en una pareja. Es un espectáculo que genera risas constantes entre el público. En Espectáculos BCN hablamos de la comedia adaptada de John Gray.

Este monólogo está inspirado en el libro de John Gray donde estudia las diferencias entre hombres y mujeres. Podemos ver que a pesar de proceder del mismo planeta, usamos código de comportamiento diferente. Jordi Díaz Moreno nos lo escenifica en el escenario.

Els homes són de Mart i les dones de Venus vuelve a Barcelona con Jordi Díaz

Jordi Díaz Moreno retrata de forma humorística los tópicos de una pareja. Presenta un monólogo donde predomina la risa y el show. Presenta una serie de situaciones que se pueden dar entre una pareja y las retrata de forma muy cómica en la que se pueden ver identificadas muchas parejas. De esta forma va construyendo un monólogo basado en situaciones, en muchas ocasiones, reales.

Es bien cierto que los hombres y las mujeres somos diferentes en las relaciones. El monólogo es una especie de clase en la que nos pretende enseñar a entender la diferencia entre hombres y mujeres en una relación. El actor toma el papel de psicólogo y nos enseña a aceptar las diferencias. El actor representa situaciones personales que se han dado con su pareja y las escenifica de forma divertida, de esta forma, se pueden ver diferenciados los diferentes roles que toma cada miembro de la pareja.

La escenografía imitaba a una clase. Había una mesa al lado del actor y tres pizarras detrás. Una donde apuntaba las necesidades de un hombre en una relación, en otra las necesidades de una mujer en una relación y en otra la palabra “diferentes”. Y como objetivo tenemos eso, aceptar que los hombres y las mujeres somos diferentes en una relación.

La interacción con el público tiene un momento clave durante el monólogo. El monólogo es presentado con el lanzamiento de unas preguntas como: “¿Qué hombre no se ha preguntado alguna vez porque su mujer tiene necesidad 365 días al año de pasar horas en el teléfono hablando con su madre, incluso los días que acaba de estar con ella? ¿Qué mujer no se ha sentido decepcionada por su marido porque no le dice “te quiero” 20 veces al día?”. De esta forma adentra al público en el tema que se va a desenvolver la escena teatral.

Al principio del espectáculo, el actor pregunta que cuantos de los asistentes son pareja. Más del 90% de los asistentes eran pareja lo que significaba que en muchas ocasiones se verían identificados. Pudimos ver todo tipo de relaciones, parejas que se estaban conociendo, amigos que habían sido pareja, divorciados, etc.

Jordi Díaz conduce un monólogo muy dinámico a través de la introducción de diferentes escenas que se dan en una pareja. Durante el monólogo va planteando diferentes preguntas para que el público piense sobre el tema.

En un momento del monólogo cuenta con la participación de una de las parejas del público. El actor contó con la ayuda de una de las parejas del público para escenificar ciertas situaciones. La chica planteó una serie de frases y el chico tenía que dar respuesta a ellas. Fue una situación divertida aunque también se debería haber escenificado al revés. En este caso, era la chica la única que representaba quejas y daba a entender que las mujeres son las únicas que se quejan en una pareja. De esta forma el hombre daba “solución” a sus problemas y no al revés.

Un humor poco feminista

El actor presenta un monólogo poco feminista. Es decir, no es igualitario entre hombres y mujeres. Las situaciones que representa son situaciones en las que parece ser que las mujeres somos las únicas que nos quejamos, las únicas que nos enfadamos y nos ponemos furiosas. En este caso las reacciones del hombre que se plantean es dar la razón a las mujeres o tratarlas de cierta forma como si se tratara de seres extraños.

En los ejemplos de situaciones que se plantean, todos los ejemplos que propone se relaciona a la mujer con la limpieza y el cuidado de los niños. Es un monólogo que gira en torno al comportamiento de las mujeres pero con un tono un poco machista. Cuando se trata del hombre haciendo tareas domésticas o cuidando a niños pequeños, se representa como casos extraordinarios, como si esa situación no fuera con ellos.

Otra de las situaciones que se plantean están relacionadas con el sexo. Se representa a la mujer como si nunca tuviera apetito sexual. Se representa al hombre como si fuera el único que tiene apetito sexual y no de forma contraria. La representación de la mujer está relacionada con un concepto un tanto retrógrado.

De forma general, es un monólogo divertido, ya que el público se puede ver identificado con algunas situaciones. Esto provoca risas entre los asistentes. El único problema es que la representación de situaciones que se pueden dar en una pareja sitúan a la mujer de forma machista.


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