La situación de SALA HIROSHIMA y su frágil continuidad

Sala Hiroshima, espacio teatral inaugurado en 2015, declaró que cerraría sus puertas en diciembre de 2021. Frente a la crisis económica y sanitaria, la perspectiva comenzó a diluirse hasta la toma de esta difícil decisión. El Ajuntament de Barcelona mostró su interés por sumarse a buscar ideas, en pos de asegurar la supervivencia del proyecto. El equipo está dispuesto a cambiar de lugar y formato, de ser necesario.

Lo que resta de 2020, más el transcurso del próximo año, será el período para evaluar si la continuidad es posible o no. De lo contrario, la resolución inicial de cierre se llevará a cabo. Es así que una nueva temporada de transición comienza. The National Body, de Pau Masaló, y Calle Sombra, de David Espinosa, serán las dos coproducciones en la cartelera de otoño.

Mikado Remix, por otro lado, espectáculo de Louis Vanhaverbeke, que debía realizarse el 30 y 31/10, ha sido cancelado momentáneamente. Las últimas medidas obligatorias frente a la pandemia no permiten activades culturales en la ciudad.

La importancia de Sala Hiroshima para la comunidad teatral

La idea nació tras la crisis de 2008 y Sala Hiroshima se materializó en 2015. Desde entonces ha sido uno de los nodos centrales de la escena independiente. En estos 6 años, ha conseguido consolidarse como una pieza fundamental en el panorama cultural de Barcelona. Forma parte de una red internacional de profesionales dedicados al apoyo de la programación contemporánea; eso lo dice todo.

En este sentido, la comunidad teatral cuenta con una aliada firme, ya que Sala Hiroshima tiene como objetivo principal potenciar a las compañías emergentes. Ya sea a través de apoyo artístico, administrativo o económico, su vocación es contribuir para que la generación de contenidos propios crezca. A su vez, hace años que participa como sede y soporte de grandes festivales, como el Grec y el Dansa Quinzena Metropolitana.

El público, los vecinos y colegas del lugar, se han mostrado preocupados por la problemática coyuntura. Lo que resulta evidente es que el apoyo de todos será lo único que pueda salvar este proyecto. La unión y el compromiso del sector artístico y el Estado es lo que se necesita en este momento. Entender que el teatro nutre y cura a la sociedad, también.

La cultura es segura

El respaldo a Sala Hiroshima por parte de las administraciones ha sido «tímido e incierto», como declaró el equipo directivo. De este modo, se han visto obligados a trabajar en la precariedad y provisionalidad; encontrándose con diversos obstáculos a lo largo del camino. No obstante, los motivos para seguir siempre han sido lo suficientemente fuertes y enérgicos. Hasta que la pandemia de Covid-19 llegó y terminó de debilitar la realidad del espacio.

Lo que los organizadores de esta sala -y otras- aseguran, es que las medidas de prevención se han respetado al 100%. Por ende es muy duro que sean los primeros lugares en cerrarse. Es fundamental que las instituciones de orden social y público puedan garantizar la vida de los centros artísticos. La cultura es segura, imploran todos referentes del arte, la cultura constituye a la sociedad y eso no se puede detener.

 

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