Crítica: «La Coach», capítulo 3 – Sala ÓN

Crítica: «La Coach», capítulo 3 – Sala ÓN
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Ayer pude ver «La Coach», capítulo 3 en la Sala ÓN,  la innovadora serie teatral de la que se puede disfrutar en Barcelona. En mayo pudimos ver el capítulo dos y en junio nos sorprenden con la tercera entrega. Se trata de un proyecto muy innovador e interesante que viene de la mano de Laberinto Producciones LetrasConVoz. La serie en vivo está dirigida por Elia Tabuenca y Eva Solé, escrita por Elia Tabuenca y protagonizada por Rut Blasco, Lara Vacas y Laura Millaruelo.

La Coach, una serie teatral de humor pero con una gran reflexión de trasfondo

“La Coach” es una serie teatral que cuenta con cuatro temporadas, cada mes corresponde a un capítulo y durante todos los jueves de ese mes se puede disfrutar del capítulo que corresponde, en vivo. El argumento de la serie gira en torno a Amelia, una mujer de 32 años que entra en crisis al cumplir sus 33 y decide empezar a visitar una coach. Esta coach resultará ser una mujer muy peculiar que no dejará de sorprendernos y hacernos reír mucho junto a las otras dos chicas.

Si en el capítulo anterior, las risas estaban aseguradas, en este nuevo episodio que se presenta durante el mes de junio, los personajes nos enseñan un poco más sobre su interior -siempre siguiendo la línea del humor característica de los personajes- pero con un toque más reflexivo. 

La risa es un antídoto muy válido para las situaciones que nos sobrepasan día a día y para el estrés y las malas decisiones, porque al final, siempre vamos a equivocarnos y es necesario que sepamos afrontar esos pequeños problemas. En este capítulo de «La Coach», descubrimos que para ser capaces de reír y seguir adelante, los personajes de la serie teatral deben afrontar los principales miedos que no les permiten disfrutar de la vida. 

La metáfora del «cupcake» como aquellos placeres que todos nos prohibimos

Me gustó mucho que se utilizara el cupcake como un símbolo que aparece durante todos los capítulos y que, además de dar continuidad y de hacernos recordar las obras anteriores, tiene un significado metafórico muy potente. Morder el cupcake es para Amelia, casi como morder la manzana de Adán y Eva, el fruto «prohibido» en cierta manera. Los dulces simbolizan todo aquello que Amelia quiere reprimir, el gran miedo a las cosas que te dan placer pero que también pueden dañarte si abusas de ellas, algo que todos hemos sentido alguna vez.

De alguna forma, la obra incita a pasarlo bien, a no preocuparse por el qué dirán, a morder los placeres y disfrutar de ellos hasta el final. Porque para eso estamos aquí, para disfrutar y hacer lo que más nos gusta. Un mensaje muy poderoso que creo que las artistas entienden a la perfección y lo representan de forma muy clara para todos.

Además, me parece un recurso muy acertado de utilizar en una serie teatral, algo que aparezca siempre en todos los capítulos, casi como un guiño a lo que verdaderamente la obra quiere transmitirnos. Como ya nos acercamos al cuarto episodio, al final de la historia, aparece todavía más para que vayamos entendiendo qué se nos está queriendo decir. Es una especie de guía dentro de lo que se explica.

Un capítulo menos dinámico donde conocemos mejor a los personajes

Tal vez, lo único que no me gustó tanto del capítulo anterior es que en este, se pierde un poco el dinamismo que habíamos visto en los personajes, aunque a cambio, les conocemos un poco más. A través de los diálogos que tienen, entendemos algunas cosas de por qué cada una es como es, de cuáles son sus miedos ocultos que no les dejan avanzar. Porque al final, no solo resulta ser Amelia la que necesita a la coach, sino que tanto la hermana como la misma coach, a menudo necesitarían de un consejo.

La pérdida de dinamismo la asocio tal vez a que de golpe, de un capítulo para otro, hemos visto facetas diferentes de los personajes, pero sin una transición de por medio, por eso se puede sentir que lo que estábamos acostumbrados a ver, de golpe cambia y se vuelve más tranquilo. Aún así, me gustó que la obra escondiera reflexiones, que no fuera tan solo ir a disfrutar de un buen rato sino que, a parte de reír, también saliéramos de allí pensando. 

La misma frescura que en el anterior capítulo

Las actrices de La Coach tienen muy bien integrado el papel y eso se nota, la misma alegría que se había transmitido en los anteriores capítulos también la podemos ver ahora. De alguna forma, los personajes ya te son familiares y les acabas cogiendo cariño, algo muy bueno y creativo para una obra de teatro, ya que eso suele pasar solo con las series. ¡Esa es la verdadera magia de esta propuesta!

Una obra que te hace desconectar, pasar un buen rato y olvidar los problemas. Sin duda, un proyecto muy innovador que continúo recomendando y que engancha mucho. Además, no deja de ser una propuesta para toda la familia, para todo tipo de edades, tanto jóvenes como adultos acaban sonriendo y disfrutando de un rato de ocio ¡Yo, sin duda, no voy a perderme el último capítulo!


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