Crítica: Miseria – Sala Fènix [Grec 2021]

4 out of 5 stars (4 / 5)

La Sala Fenix acoge este Grec 2021 la obra Miseria de Queralt Riera, dirigida por Sergi Pompermayer e interpretada por Felipe Cabezas. Un espectáculo que, como su nombre apunta, nos habla sobre las miserias con las que convivimos día a día, las miserias que hemos aceptado como normales, las miserias que nos acompañan y que forman parte de nuestra realidad aunque nosotros prefiramos mirar hacia otro lado, sonreír y hacer ver que todo va bien.

Miseria, una obra que critica la frialdad con la que vivimos ante las miserias cotidianas

Vivimos en una época llena de miserias. Una época marcada por el sistema capitalista en la que lo importante es el individuo y, como mucho, sus allegados. “Mientras yo y los míos estemos bien…“. Este parece ser el lema del siglo XXI, el siglo que, en teoría, tendría que ser avanzado y progresista. En teoría. Porque, en realidad, hay personas que no pueden soportar la miseria que les ha tocado vivir y, al final, deciden acabar con todo, acabar con sus vidas.

En los últimos años hemos escuchado cómo personas que se han quedado sin casas han terminado suicidándose. ¿Un acto personal?, ¿un acto privado? NO: un acto provocado por la miseria social en la que vivimos  y con la que casi todos nos conformamos. Casi todos.

En esta obra de teatro, el protagonista es un hombre que no ha podido conformarse con la miseria. Después de intentar sobrevivir (porque no vivimos, sobrevivimos) alquilando sus habitaciones para poder pagar el alquiler, alguien le denuncia y la multa que debe pagar termina con él para siempre.

Una situación económica que nos ahoga y nos asfixia, pero en la que parece que hemos aprendido a vivir (sobrevivir, repito). Estamos ahogados hasta el cuello, pero alguien nos ha dejado un tubito enano y ridículo mediante el que podemos coger aire y, con eso, ya todo parece ir bien. Pero cada vez estamos con el agua más hasta el cuello y cada vez es más insoportable vivir con tanta humedad.

Un texto muy potente de Queralt Riera

En la obra Miseria de la Sala Fenix nos encontramos con un texto de Queralt Riera que reflexiona sobre estas miserias cotidianas que hemos aceptado como normales. Aceptamos vivir en un sistema que nos asfixia, en una ciudad que nos arruina, en un mundo cada vez más desigualitario. Y lo aceptamos porque, precisamente este sistema, está pensado para eso: para que cada vez seamos más individuales, estemos menos conectados con el resto de la sociedad y el espíritu de rebelión se vaya diluyendo. Lo han hecho muy bien. Magistral (y diabólicamente) bien.

Pero nos olvidamos de algo muy potente: y es que nosotros somos todo. Somos energía, somos universo, somos tú, somos yo, somos el mundo. Incluso ¡somos chimichurri! Esta contraposición entre la individualidad y el colectivo es lo que más me gustó de Miseria, un grito a la vuelta a los orígenes, a nuestra auténtica esencia que ha sido despojada por este sistema que saca lo peor de nosotros mismos.

Excelente interpretación de Felipe Cabezas

Miseria es un monólogo teatral. Cuenta la historia de un hombre que, cansado de la miseria con la que convive, decide terminar con su vida. Y nos habla desde el otro lado con un tono sarcástico e irónico que tiene momentos de humor muy potentes y originales.

Felipe borda su interpretación. Se juega con momentos de stand-up comedy y relatos de su vida sin que pierdas el hilo en un solo momento. La mirada fija y atenta a este actor que siente cada palabra, cada reflexión y, todo ello, sin perder ese toque cómico que aligera la intensidad del mensaje.

Montaje un tanto extraño

Lo único que no me acabó de convencer fue el montaje en sí. La combinación de los momentos de stand-up comedy con otros relatos más reflexivos no se acaban de entender del todo bien. La elección de este formato para la presentación de esta obra es un tanto confuso, sin embargo, es original y diferente.

Hay algunos movimientos escénicos que también resultan un tanto forzados. La obra un pelín estática y por parte de la dirección creo que no se le ha sabido dar el  movimiento y las acciones pertinentes para jugar aún más con la potencia del mensaje.

Pese a ello, Miseria es una obra que recomiendo ir a ver. Una propuesta muy potente, con un mensaje NECESARIO que nos hace pensar y valorar cómo estamos viviendo. Quizás así, con esa semilla de reflexión, empecemos a dejar de mirar hacia otro lado y recordar que, unidos, somos mucho más fuertes.


  • Lo que más me gustó: El texto de Queralt Riera y la temática sobre la que se habla en la obra. Necesaria totalmente.
  • Lo que menos me gustó: La propuesta escénica. Me pareció confusa y un tanto forzada.

Elia Tabuenca

Filóloga hispánica y periodista digital. Apasionada del teatro, de la literatura y de la música. Miembro de la cía LetrasConVoz y fundadora de EspectáculosBCN.

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