Surrealismo literario: autores y obras imprescindibles

Surrealismo literario

El surrealismo literario se atrevió a mudar el mundo onírico al papel. Este movimiento artístico asegura que la imaginación y los sueños son hijos de una misma madre. Pero más que un relato absurdo o una composición onírica, el surrealismo fue la declaración de toda una generación de artistas que quería romper los moldes. En Espectáculos BCN queremos adentrarnos descubrirte los autores del surrealismo literario y obras imprescindibles.

Autores del surrealismo literario más importantes

El surrealismo forma parte del vanguardismo literario. Supuso un cambio de canon en la literatura, no solo introdujo una nueva estética, sino una nueva forma de crear arte y escribir: “el automatismo”. Muchos de los más importantes autores de la literatura pertenecen a esta corriente artística. ¡Vamos a conocerlos!

André Breton

Francés de nacimiento, Breton estuvo en el mero centro de la vanguardia artística de principios del siglo XX. Junto a otros autores,  recuperaron el testigo de Apollinaire para crear el manifiesto de un nuevo movimiento transgresor y rompedor: el surrealismo. Breton tomó también inspiración del ya existente movimiento Dadaísta y las ideas disruptivas de Duchamp, y de los estudios psicoanalíticos de Freud.

Philippe Soupault

Comenzó alineado con el dadaísmo junto a Tristán Tzara,  para finalmente fundar y hacer vida artística dentro del movimiento surrealista en compañía de Breton. Soupault fue el primer autor en escribir una obra entera usando la técnica de escritura automática. Terminó alejándose del movimiento para sumarse a las filas del partido comunista.

Aunque el comunismo convivió en tiempo y espacio con el surrealismo y ambos compartían partidarios, la mayoría de los artistas convertidos al surrealismo rompieran filas del partido comunista llamándolo “autocrático y dogmático” , lo que creó una pugna entre ambas ideologías. Por tanto, Soupault convencido de la incompatibilidad de ambas ideas, depuso el surrealismo.

Louis Aragón

Louis Aragón es otro de los principales autores del surrealismo literario. Así como Soupault, la lealtad de Aragón se vio confrontada entre comunismo-surrealismo. Ideológicamente Aragón se alineó con el comunismo y, por ello, su obra fue evolucionando a discursos cada vez más políticos y de crítica social, aunque enmarcados en la estética surreal. En obras surrealistas como Le Monde Reel crítica la burguesía y sus cánones y se decanta por el pasamiento marxista.

Federico García Lorca

García Lorca es, posiblemente, el poeta y dramaturgo español más importante del siglo XX. Si bien no puede ser encajonado en una sola corriente artística pues fluyó entre varios géneros, como el neopopulismo y el surrealismo, García Lorca es uno de los exponentes más importantes de la poesía surreal, sus símbolos y sus temáticas.

Valentine Penrose

Participante del movimiento en sus inicios Valentine sufrió en carne propia, tal y como lo expresara la también artista surrealista Leonora Carrington, la misoginia del movimiento surrealista. Según Leonora y la propia Valentine, las mujeres en el surrealismo no eran tomadas en serio más que como musas. Aun cuando muchos de los poetas surrealistas reconocieron la obra de Penrose como “una de las más eminentes poetas francesas”, el movimiento surrealista nunca apoyo su talento y su obra.

Alejandra Pizarnik

Alejandra Pizarnik entró en la corriente artística surrealista como una representación de l´enfant terrible. Su talento innegable e insondable logró hacerla resaltar desde muy joven. Las penurias de su vida personal la convirtieron en un laberinto de voces; y sus obras parecen escenas de la propia Pizarnik dialogando con todas sus yo. Su obra es un hito de la escritura latinoamericana.

Surrealismo literario: obras esenciales

La inmensa riqueza del surrealismo literario se mantiene hasta el día de hoy. Sus técnicas, sus motivos y su estética han influenciado irrefrenablemente la literatura. Conozcamos ahora algunas de sus obras del surrealismo literario más representativas.

Manifiesto surrealista. André Breton

Texto fundacional del movimiento. Breton nos compila las características y propuestas ideológicas del surrealismo. Breton incorpora, además, una crítica aguda al conformismo y el tradicionalismo. Para conocer el inicio y las necesidades que impulsaron este movimiento debemos volver siempre a Breton.

 Los inconsolables. Kazuo Ishiguro

Ishiguro no es un exponente regular del surrealismo literario, más bien suele fluctuar entre géneros. Pero, con Los inconsolables, Ishiguro incursiona en el absurdo, en la escritura de una “comedia surrealista” según sus propias palabras. Es una novela con tintes de experimental que no escatima en cuestionamientos existencialistas y sociales.  Mantiene el vilo hasta la ultima pagina y con la prosa sencilla y fluida de Ishiguro se lee en un santiamén.

Trilogía de la rata 2. Pinball (1973) . Haruki Murakami

Este es el segundo libro de una trilogía que nos presenta a un hombre (sin nombre), su vida con dos gemelas y su obsesión por una máquina de pinball. Murakami perfecciona más su estilo aquí consiguiendo una organización coherente, e involucra al lector con la trama dándole la oportunidad de relacionarse con personas y lugares.

Pinball narra contextos surrealistas y se adentra en situaciones místicas con presteza sin perder la estructura de la idea central. La humanización, y casi divinidad, de la máquina de pinball que obsesiona al protagonista se tuerce cada vez más llegando a conversar y soñar con ella. Murakami usa el humor, lo absurdo y lo surreal como recursos elementales en esta historia.

La casa del miedo: Memorias de abajo. Leonora Carrington (1938)

Los relatos de Carrington parten de la mirada angustiosa ante la imagen de la mujer como un ser infantil y débil. Sus relatos luchan contantemente contra el retrato de minusvalía femenina que el escritor surrealista presentaba siempre en sus obras.

Usando los recursos surrealistas para subvertirse en su contra, esta eterna luchadora de la igualdad de las mujeres nos deja un legado de personajes que encuentran la muerte como consecuencia de la dependencia,  la sobreprotección, el amor enfermizo y la infravaloración de las capacidades de las mujeres. Una obra autobiografía, simbólica y demoledora que ha sido recuperada del olvido en la ultima década.

Poeta en Nueva York de Federico García Lorca (1929)

Lorca escribe Poeta en Nueva York en un momento de crisis estética y existencial. Según su propia voz, el agotamiento de ser el poeta del Romancero Gitano lo había socavado. En esta obra relata las experiencias de un viaje que lo llevaron a reconocer otro muy desigual mundo, lo que lo inspiro a escribir con una pluma llena de crítica social.

La escritura excéntrica de Lorca muestras las particiones entre lo real y lo imaginario, lo hermoso y lo cruel, el orden y el caos. La crítica considera esta obra como la cúspide del surrealismo literario español.

Qué es el surrealismo literario

El surrealismo pertenece a una corriente más amplia, el vanguardismo, cuya característica primigenia es rasgar normas, tradiciones y conceptos anteriores dentro del arte. El despertar generacional después de una terrible guerra, las restricciones del arte académico y moralista, y la entrada a un nuevo milenio lleno de avances tecnológicos e ideológicos inspiró a los artistas de la época a fundar un estilo de arte disruptivo y novedoso.

Al principio ese centró en la escritura literaria y, después, abarcó otras muchas disciplinas como la pintura o la escultura.  La pintura específicamente sigue teniendo una cantidad importante de representantes, y las obras vinculadas a este movimiento se ubican entre las más costosas jamás vendidas.

Es cuando soñamos que nuestro subconsciente nos permite ver nuestros sentimientos más profundos, todo lo que nuestra mente ha empujado y escondido aflora. El surrealismo, entonces, decidió por medio de la razón y la lógica crear un arte inconsciente y natural. Compleja esta idea, ¿verdad?

Pero, precisamente por eso, el surrealismo resulta fascinante, pues creo una propuesta lógica y estructurada para presentar una forma de arte creada por las imágenes no decantadas por la norma social y consciente de nuestro cerebro. Pero el surrealismo, es mucho más que imágenes oníricas y un tanto absurdas. André Breton, definía el movimiento así:

 “se basa en la creencia de una realidad superior de ciertas formas de asociación desdeñadas hasta la aparición del mismo, y en el libre ejercicio del pensamiento. Tiende a destruir definitivamente todos los restantes mecanismos psíquicos, y a sustituirlos por la resolución de los principales problemas de la vida…” [1]

Orígenes del surrealismo literario

El surrealismo empezó a entenderse como movimiento artístico a partir de la publicación del manifiesto surrealista en octubre de 1924. Y aunque a André Breton, autor del manifiesto surrealista, se le considera el padre de esta corriente artística, Guillaume Apollinare es, en esencia, el origen real del término y de la estética surrealista.

Breton recupera el vocablo y lo propuso como denominación a este movimiento. Sin embargo, muchos más precursores sentaron las bases de esta estética: Ducasse en Cantos de Maldoror, Antonin Artaud y Tractac del ciel, entre otros.

Entonces, podríamos creer que el movimiento surrealista tuvo su mayor esplendor en la Francia natal de Breton, y tuvo muchos adeptos ahí. Pero lo cierto es que los autores de mayor renombre y con mayor exposición comercial nacieron de la generación del 27.

La Generación del 27

La generación del 27 fueron un grupo de artistas españoles que promovieron y multiplicaron la estética y las ideas surrealistas con gran éxito, entre ellos Federico García Lorca, Salvador Dalí, Luis Buñuel.

Pareciera que este grupo estuviera conformado enteramente por españoles; sin embargo, existieron muchos artistas extranjeros que influyeron y participaron del grupo como Jorge Luis Borges, Pablo Neruda y Vicente Huidobro. Y, además, participaron muchas mujeres normalmente excluidas en los listados canónicos del grupo, ellas se autodenominaron “Las sin sombrero” y entre ellas encontramos a Josefina de la Torre y María Zambrano.

Un comentario:

  1. Interesante artículo. Lástima que no indague más en la literatura surrealista nacional, especialmente la canaria. Dónde están los magníficos poetas Pedro García Cabrera, Domingo López Torres o Emeterio Gutiérrez Albelo. Imperdonable no citar a Agustín Espinosa y su indiscutible e imprescindible, a estas alturas, Crimen.

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