Crítica: Mujer mar – Un espectáculo sorprendente y poético

Crítica: Mujer mar – Un espectáculo sorprendente y poético
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Nota 10 sobre 10

La propuesta de Mujer Mar es un secreto. Se va revelando poco a poco, sin las prisas a las que la cotidianidad nos tiene habituados. Se trata de poesía, pero no de la manera a la que estamos acostumbrados.

La poeta, periodista y dramaturga Laura Villena, nos ofrece un recorrido único, que se inicia en una plaza de Barcelona, para luego, desplazarnos hasta la casa de la artista. Es una propuesta pensada para un máximo de diez personas, que podemos encontrar en su página en la que todo el recorrido va a ser una sorpresa para nuestros sentidos.

Mujer Mar, un espectáculo que comienza en la calle

Las sensaciones irán subiendo en intensidad, en primer lugar, por el hecho de romper la barrera física de una sala de teatro, y adentrarnos en el espacio vital y creativo de la poeta. El miedo a lo desconocido, el encontrarse con un público que va a vivir la misma experiencia que tú, son algunas de las primeras sensaciones que nos produce.

Ello nos lleva a reflexionar sobre nuestra zona de confort, ¿cuáles son sus límites?, ¿somos ovejitas asustadas siguiendo una manada? ¿O somos poderosos seres que se atreven a sentir?

Una pieza reflexiva que nos hace volver a nuestros orígenes

Como huéspedes de una fiesta de cumpleaños de toda infancia que se precie, iremos experimentando sorpresas, que se aliñarán adecuadamente con palabras lanzadas al viento, a veces cuchillos hirientes, otras veces suaves mantos de algodón, unas oscuridades, y otras potentes luces.

Y es que este espectáculo puede ser un retorno a la infancia, a la juventud, a relaciones vividas por todos, al menos una vez en la vida, pero que se esconden por vergüenza, en lo más oculto del cerebro, hasta que alguna chispa mágica, nos las hace recordar de nuevo y revivir. Mujer Mar, es esa chispa, ese detonador de sentimientos ocultos que desean ser desvelados.

En Mujer Mar, el secreto, la intimidad, el velo oculto, y las palabras, son una combinación mágica, casi espiritual, que se traduce en ojos humedecidos, risas cómplices, vellos de punta, y otras cosillas muy humanas y muy recomendables en estos tiempos tan vacíos, de internet, ordenadores, móviles, y demás chatarras.


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