Crítica: Viejo amigo Cicerón – En el Teatre Romea

Crítica: Viejo amigo Cicerón – En el Teatre Romea
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Valoración 10 de 10

Encontrar a Josep Maria Pou como protagonista de una obra es siempre una evidencia de que eso que verás es de buena calidad, está bien trabajado y tiene un texto potente detrás. Y así (y mucho más) es el espectáculo Viejo amigo Cicerón, firmado por Mario Gas en la dirección y Ernesto Caballero en el texto.

Viejo amigo Cicerón una obra protagonizada por Josep Maria Pou

Josep Maria Pou y Mario Gas repiten complicidades después de haber trabajado juntos en Sócrates, juicio y muerte de un ciudadano, obra clásica estrenada en 2015 que, igual que ésta, se estrenó en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida. Y no es para menos, el resultado que ofrecen es de alto nivel.

Mario Gas ha escogido con muy buen criterio el actor Bernat Quintana y Miranda Gas, que hacen de coprotagonistas de la obra. Sus personajes son claves para que Marco Tulio Cicerón (Josep Maria Pou) se presente “en persona” donde están ellos y la historia avance.

Los dos brillan y nos muestran cómo juegan con matices para dar los diferentes registros a los personajes; en el caso de Miranda con más diferencias entre ellos, y en el caso de Bernat con menos registros, dado que el personaje parece ser más correcto y formal. Gran trabajo de dirección incluida, por supuesto.

Josep Maria Pou encarna la integridad moral de Cicerón

Josep María Pou como Cicerón, personifica la integridad moral de quien mantiene la coherencia de sus convicciones políticas aún en las circunstancias más adversas, sin por ello dejar que lo humano les resulte ajeno. Él es político, jurista, orador, filósofo, y divulgador, personalidades muy bien interpretadas por su protagonista.

Como dice uno de los chicos en la obra “Unos ensalzan su coherencia política y su integridad moral; otros, en cambio, lo presentan como un político vanidoso, oportunista y débil de carácter”. Pou señalaba “Cicerón no es para mí un filósofo, es un jurista que acaba entrando en política, un maestro de la oratoria.

Un hombre culto y preparado que proyecta cierta altivez”, “Lo bueno es que esta obra en realidad me permite hacer dos personajes en uno: al propio Cicerón y a ese maestro que conoce tan bien su vida y su obra”.

Viejo amigo Cicerón se trata de un juego de metateatro, donde vamos con los personajes de delante hacia atrás y a la inversa, donde ellos entran y salen de sus papeles dentro de la recreación que llevan a cabo y de la convicción “teatral” a la que han aceptado jugar.

Un brillante texto de Ernesto Caballero

A la vez, con el texto de Ernesto Caballero, Cicerón nos muestra sus dudas, contradicciones y temeridades, y su autor nos hace reflexionar y entrar en debate intenso y denso sobre la capacidad del pueblo y de los políticos para decidir correctamente.

Ernesto Caballero en Viejo amigo Cicerón habla inteligentemente de democracia y de la opinión del pueblo como referente de la verdad; tema de rabiosa actualidad y que acompaña de preguntas como ¿Está justificada la rebelión en pro de unos determinados derechos, aun atentando contra la legitimidad de un porcentaje de la población?, ¿Deben estar las leyes vigentes por encima de cualquier poder?, ¿Qué debe suceder para modificar una legitimidad constitucional?, ¿Debe prevalecer la legitimidad de las leyes y el deber de cumplirlas, como esencia de los más avanzados sistemas democráticos, o imponerse la voluntad de una mayoría constituida de una forma ilegítima al sistema político actual?

Una obra de teatro muy dinámica y con buen ritmo

Una máxima de Mario Gas ha sido ‘no distraer ni al público ni a los actores con cosas que no sean fundamentales’; por ello vemos más dinamismo, cambios fuertes de luces, escenas nuevas más arriesgadas e incluso videos, en la segunda mitad de la obra; cuando las bases del juego ya están aceptadas e integradas por los personajes y por el público.

La escenografía de Viejo amigo Cicerón va de la mano de Sebastià Brosa y es acertada y está en armonía con el peso y la intención de la obra, en cambio, bastante neutro parece el diseño de vestuario de Antonio Belart, que no acaba de destacar, aunque se agradece no ver togas ni parecidos. Álvaro Luna acierta con los videos totalmente, y lo que propondría para revisar es la iluminación que propone Juanjo Llorens.

Os recomendamos que vayáis a ver Viejo amigo Cicerón, una oportunísima obra, coproducción del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y el Teatre Romea. La encontrareis en cartel hasta el 10 de noviembre.


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